Medio Ambiente

COP25 : Palabrería verde, mentiras y surrealismo en las primeras horas de la Cumbre del clima

“Tic, tac, toma medidas, únete a nuestra energía. Bienvenidos a la COP25”. “¿Te dirige tu energía a un mundo más sostenible?”. La pantalla gigante que da la bienvenida a la 25ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) pasa uno tras otro los anuncios de los patrocinadores del evento. La primera frase es de Endesa, la compañía más contaminante —con mucho— del Estado español. La segunda es del de Iberdrola, sexta empresa más sucia. Entre medias se cuela un surrealista reclamo: “No compres Coca-Cola si no vamos a reciclar juntos”. Coca-Cola forma parte de Ecoembes, el ente empresarial integrado por la patronal envasadora que monopoliza un sector del reciclado en España que, hablando de envases, solo reutiliza un 30% de las latas, botellas y bricks que produce, a pesar de que por ley debería hacerse cargo del 100%.“No estamos haciendo lo suficiente, ni siquiera nos acercamos”, señala el presidente del Panel intergubernamental de expertos sobre el cambio climático (IPCC) ante unos líderes del mundo que han hablado de frenar la crisis climática sin poner hechos sobre la mesa.

Pablo Rivas

Desde una perspectiva medioambiental, todo rezuma surrealismo en esta COP25, empezando por el paseo de entrada a la Cumbre con paneles turísticos donde se pueden ver imágenes de un Chile que rechazó a un mes de su comienzo albergar el encuentro. Sebastián Piñera, presidente del país andino, ni siquiera aparecía en el arranque de la COP y lanzaba su mensaje vía internet. “El compromiso de Chile en la lucha contra el calentamiento global es claro, firme y contundente”, señalaba desde la pantalla, “por eso duele no estar en Madrid, pero siento que mi deber es estar en Chile enfrentando los duros tiempos que hemos vivido”.

Desde la Cumbre Social por el Clima (CSC), donde se aglutinan los colectivos y asociaciones de la sociedad civil que luchan por incrementar de forma real y sin palabrería la ambición climática, no ven de la misma forma el compromiso chileno: “La explosión social chilena y su brutal represión nos muestra que la crisis civilizatoria que vivimos es también una crisis democrática”, señalan.
Asimismo, las organizaciones integradas en la CSC han recordado que “las decisiones unilaterales del gobierno chileno de Sebastián Piñera de cancelar la celebración de la COP 25 en Chile —ignorando a los movimientos sociales chilenos y del resto de América Latina y su trabajo previo de meses— y del gobierno de Pedro Sánchez de acoger el evento, obligan a los movimientos sociales del Estado español a tomar un relevo sobre el que no han sido consultados, en un marco temporal casi inasumible para garantizar una participación y contestación social adecuadas”.
Porcentajes
Piñera ausente, era la ministra de Medio Ambiente chilena y presidenta entrante de la COP, Carolina Schmidt, la encargada de realizar la apertura oficial del encuentro. “El mundo nos está mirando, es tiempo de actuar”, señalaba Schmidt, quien aseguraba que tenía “personalmente mucha confianza en esta nueva COP. El espíritu de colaboración y de cooperación que necesitamos está presentes aquí desde el minuto cero”.
Pedro Sánchez seguía por la senda de las buenas palabras en la jornada entrante de la Cumbre pero evitaba decir si España aumentará su exigu
o 20% de reducción emisiones de gases de efecto invernadero comprometido para 2030. Un número muy lejano del 65% que pide la comunidad científica y del 40% que plantea la Unión Europea en su conjunto, cifra esta última que se prevé que aumente al 50% durante la COP.
Sí afirmaba el mandatario español, sin embargo, que “España está lista para dar ese paso al frente, e incrementar el ritmo de reducción de emisiones comprometido para 2030”. “Hoy, por fortuna, solo un puñado de fanáticos niegan la evidencia”, añadía Sánchez, quien abogaba por “pasar de las palabras a la acción” en un año en que las emisiones de gases de efecto invernadero han vuelto a marcar máximos históricos.
El surrealismo continuaba con un alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, paseándose por la cumbre y señalando sin despeinarse que espera que de la COP salga “un gran acuerdo climático”, añadiendo que son “las grandes ciudades del mundo” las que tienen que liderar ese cambio. En el aire queda si considera que Madrid está entre ellas, dado el interés del mandatario local en intentar frenar una de las medidas más ambiciosas en materia de contaminación y emergencia climática que la ciudad ha puesto en marcha: Madrid Central. o 20% de reducción emisiones de gases de efecto invernadero comprometido para 2030. Un número muy lejano del 65% que pide la comunidad científica y del 40% que plantea la Unión Europea en su conjunto, cifra esta última que se prevé que aumente al 50% durante la COP.
Sí afirmaba el mandatario español, sin embargo, que “España está lista para dar ese paso al frente, e incrementar el ritmo de reducción de emisiones comprometido para 2030”. “Hoy, por fortuna, solo un puñado de fanáticos niegan la evidencia”, añadía Sánchez, quien abogaba por “pasar de las palabras a la acción” en un año en que las emisiones de gases de efecto invernadero han vuelto a marcar máximos históricos.
El surrealismo continuaba con un alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, paseándose por la cumbre y señalando sin despeinarse que espera que de la COP salga “un gran acuerdo climático”, añadiendo que son “las grandes ciudades del mundo” las que tienen que liderar ese cambio. En el aire queda si considera que Madrid está entre ellas, dado el interés del mandatario local en intentar frenar una de las medidas más ambiciosas en materia de contaminación y emergencia climática que la ciudad ha puesto en marcha: Madrid Central.
Fuente: Proyecto Lemu

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