Opinión

CELESTINO CÓRDOVA Y EL FUEGO SAGRADO DE LOS MÁRTIRES

Por Agustín Saiz-16 de agosto de 2020

Borges una vez dijo que habría que inventar un juego donde no ganase nadie, pero además llego a tener en mente el boceto para un cuento que no escribió y que consistía en un jugador de ajedrez que disimulaba su juego en función de que se desarrollasen bellas partidas. Podía perder pero no le importaba, su propósito era estético y el talento de este personaje consistía en que su oponente no podía detectar la intención encubierta detrás de su estilo. En Sudamérica quienes nos gobiernan, en cambio, apenas saben mover las piezas repetidamente de memoria. Todavía no entendieron que la necesidad de ganar es un anhelo animal heredado que hay que trascender, ni que el poder es la ilusión más elemental en la que están atrapados, sin poder salir.

Celestino Córdova realizo cada movimiento de su vida en contraposición a la de su verdugo y comprendió que había algo de valor extra escondido, venciendo a su oponente y dejándolo caer bajo el peso de su propia arrogancia: “Mi vida reiniciará en otra dimensión de la existencia” dijo recientemente, antes de comenzar la última etapa de una huelga de hambre que pronto apagara su cuerpo.

Sebastián Piñera aislado y agotado por el propio cansancio que le genera intentar gobernar por medio solo de la fuerza bruta, en cambio, no sabe que ya se murió.

Un buen jugador de ajedrez puede ver un jaque mate anticipado por varias jugadas. Cuando sucede, evita ese momento abandonando antes que la humillación manche su historial profesional. En cambio Piñera ni siquiera puede darse cuenta de que no tiene ninguna salida y continúa como un loco desatando su frustración, bajo el empleo de una violencia cada vez menos efectiva. Sencillamente ni bien termine la pandemia, el pueblo volverá a colmar las calles para redactar una nueva Constitución, en la que un personaje como él, jamás podría haber ascendido al poder.

Machi Celestino Cordova 2

Cuando sea tarde tal vez pueda entrar en razón y reconozca lo ridículo de la idea de intentar gobernar reprimiendo un pueblo entero.

Celestino es el artista experto en el ajedrez de la vida, sabe que su oponente es tonto o está loco (o ambas) y que es irreversible. Le hace creer que le ganaran en apariencia, pero su juego es otro y consiste en serle fiel a la vida y honrarla hasta el final. Su antigua alquimia espiritual ha transformado ya la escena amarga de su injustificable encarcelación, en una victoria para su pueblo. Muy pronto, su jugada maestra quedara grabada en la historia de los grandes mártires revolucionarios y las generaciones lo recordaran como a un libertador.

De Sebastián Piñera, en cambio, para el bien de la humanidad no quedara ni memoria.

Larga vida al Machi Celestino Córdova en cualquier lugar del cosmos donde su esencia mapuche renazca.

Fuente: ANTMAFISDOSMIL

Comenta aquí