DDHH

3 murales con un pedido de Justicia por la AMIA en el Hospital de Clínicas

La destrucción causada por el atentado terrorista, la respuesta del hospital ante la tragedia y el pedido de justicia son los temas abordados por los artistas «El Marian», Martín Ron y Mariela Ajras.

Sobre la imponente fachada de uno de los laterales del Hospital de Clínicas, sobre la calle Uriburu a metros de la avenida Córdoba, lucen las tres pinturas enormes montadas a 25 años del atentado terrorista a la sede la AMIA.

Por iniciativa de las autoridades de la mutual judía, y de la mano del muralismo y el arte callejero, las obras llaman a recordar a las víctimas del ataque del 18 de julio de 1994 y reconocen la asistencia humana y profesional que brindaron médicos, enfermeras, auxiliares y voluntarios del Clínicas ante el horror de aquella mañana.

Es que a ese hospital universitario fueron trasladadas la mayoría de las personas heridas por la explosión, dada su cercanía con la AMIA.

Elio Kapszuk, director de Arte y Producción de AMIA, convocó a tres de los artistas más reconocidos de nuestro país en la técnica del arte urbano o callejero: «El Marian» (Mariano Antedoménico)Martín Ron y Mariela Ajras.

«Nuestro objetivo fue hacer visible al Hospital de Clínicas como un lugar simbólico de la memoria«, destacó Kapszuk.

El reconocimiento a los médicos del Hospital de Clínicas.
  • La primera obra, a cargo de «El Marian» hace referencia al 18 de julio de 1994, después de las 9:53, hora exacta de la explosión de la bomba. Refleja cómo en medio de la destrucción y el horror, cadenas humanas trataron de rescatar vidas entre los escombros.
  • Martín Ron realizó el segundo mural, dedicado a los trabajadores de la salud del Hospital de Clínicas, quienes el día del atentado pusieron en acción toda su humanidad y profesionalismo en la tarea de salvar vidas y curar a los heridos.
  • En la tercera de las pinturas, la artista Mariela Ajras trabajó sobre la idea de cómo el paso del tiempo terminó transformando la esperada justicia en impunidad.

«La memoria necesita de conmemoraciones, pero también de creaciones de lugares para recordar. Sin estos lugares, el paso del tiempo borraría las marcas de las tragedias casi en forma instantánea», explicó el curador.

Estos murales completan, a su vez, el llamado “Corredor de la Memoria», un proyecto que comenzó en 1999 cuando sobre la calle Pasteur se plantaron 85 árboles y se colocaron plaquetas conmemorativas con los nombres de las víctimas fatales del atentado.

Reconstruido hace 20 años, el edificio de la AMIA se sitúa en el punto intermedio de esta recordación permanente en la vía pública.


Fuente: FiloNews

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