Medio Ambiente

Extractivismo : Los mineros y las “materias primas críticas”

La mirada minera sobre la tierra no ve montañas, estepas o bosques, sino filones y fajas, un delirio que los lleva a jurar que “en la mina está el pan de sus hijos”. Primigea es el sindicato que defiende los intereses de todos los mineros del Reino de España, desde los ejecutivos a los obreros. Su Presidente es Javier Targuetta, el ministro para España de Freeport-McMoRan, una de las grandes mineras del mundo, dueña de la fundición Atlantic Cooper, núcleo primero de la industria más contaminante en Huelva. Targuetta ha sido también el comisario del Mining and Mineral Hall, celebrado en Sevilla en 2019. Dada la concentración de cargos, está claro que el ministro para España de Freeport-McMoRan es el Primer Minero en el Estado español.

Félix Talego Vázquez

¿Y qué dice? Que nos convencerá de que “las materias primas son el primer eslabón de la transición energética”, que hay que “interiorizar de forma total y absoluta los objetivos de sostenibilidad y descarbonización“; que la excavación de minas “dinamiza la España vaciada”; que van a “cumplir la estrategia de la Unión Europea para las materias primas, que busca dotar a Europa de la mayor autonomía posible”; que hay que acelerar el incremento de la extracción de minerales, porque, “el valor del mineral en la tierra es ninguno, es tierra”; que “hacen falta materias primas con una intensidad que no se había visto en la historia de la humanidad nunca antes”. Y, entregado ya a una especie de entusiasmo sulfúrico, concluye augurando un futuro apoteósico para el litio, o para los metales pesados en el poniente andaluz, que él llama “faja pirítica”: “En diez años se va a doblar la producción…”.
La mirada minera sobre la tierra no ve montañas, estepas o bosques, sino filones y fajas, un delirio que los lleva a jurar que “en la mina está el pan de sus hijos”. Y Targuetta, como arúspice que lee en las entrañas telúricas, anuncia un evangelio metálico para el futuro inmediato. Lo corean todos los sindicalistas, sea que se encomiendan a Smith, a Marx o a Santa Bárbara, porque todos vienen empeñándose desde hace dos siglos en la Producción del Crecimiento de la Dignidad del Trabajo.
Para animar la excavación de cráteres mineros, Bruselas pone dinero público a disposición de las compañías y recomienda a los gobiernos agilizar trámites

Este sueño mineral ha llegado a la burocracia de Bruselas, que ha promulgado la Estrategia Europea para las Materias Primas Críticas. Para animar la excavación de cráteres mineros, Bruselas pone dinero público a disposición de las compañías y recomienda a los gobiernos agilizar trámites. Ágiles están siendo las autoridades ibéricas: la Junta de Andalucía aprobó en 2013 la Estrategia Minera de Andalucía 2020, y en la inauguración del I Salón Internacional de la Minería Metálica de 2015, el Consejero declaró que Andalucía será “una región minera con predicamento internacional”. En Galicia, las mineras tienen una página digital para publicitarse, patrocinada por la Xunta, que ha introducido material prominero en la escuela, porque, según el conselleiro “crea empleo y produce riqueza”. Su homólogo castellano-leonés afirma en la Fundación Santa Bárbara: “Tenemos que ser capaces de transmitir que la minería tiene futuro en Castilla y León”. En Castilla-La Mancha, el Portal Minero permite conocer “de manera fácil y cómoda” los yacimientos minerales de ahora y del futuro. Completando el cuadro, los jefes de gobierno luso y español quieren que ambos Estados “vayan de la mano para que la Península Ibérica se consolide como proveedor de hidrógeno verde y litio para el resto de Europa”.
Todos hablan hoy de la minería como algo nuevo y prometedor. Es como la Coca-Cola, que aparece risueña y juvenil, aunque tiene más de cien años. Pero no siempre ha sido así: al final del siglo XX la minería se veía antigua, ruidosa y oxidada. ¿Qué lifting le han hecho? ¿Y quiénes han sido los magos? Algunos son conocidos: en 1998, sir Robert Wilson, presidente ejecutivo de Rio Tinto Group, invitó a conspicuos jerarcas mineros al Global Mining Initiative, para cambiar la imagen del sector. Y en su alocución en el Foro de Davos en el 2000, abogó por atajar las ideas peyorativas sobre el sector, porque podían perjudicar las expectativas de negocio.
La llamada del jerarca tuvo respuesta, y mineras como Anglo American, AngloGold Ashanti… y Freeport-McMoRan (donde está empleado nuestro Primer Minero) fundaron el International Council of Mining and Metals en 2001, para ser admitidas en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo. Y lo lograron: la minería pudo pasear su nuevo look en la Cumbre de la Tierra. Fue un momento estelar, pues en plena gala, el Primer Ministro del Reino Unido, Tony Blair, rendido a los encantos de la invitada, anunció ante los presentes la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas. Desde aquella ocasión, las autoridades de todo el mundo reservan a la minería un lugar principal en los cultos al Futuro del Crecimiento de la Producción del Trabajo. Y así van contentos los mineros abriendo cráteres mientras predican la desmaterialización.
Un día se irán —los mineros siempre se van, no tienen país, sino menas—, pero los residuos permanecerán, y aun seguirán aumentando, como ocurre con el drenaje ácido de mina, que continúa por siglos

Pero, aunque la mina se vista de seda, mina se queda, porque sus residuos no se desmaterializan: la ganga que separan de la mena devasta los paisajes con montañas de escorias e inmensas balsas y depósitos de tóxicos, que serán abandonados o disimulados con “restauración paisajística”. Y hay más: buena parte de los materiales de que están hechos los artefactos industriales también son basura minera, porque de la mina han salido, y solo son reutilizables o reciclables de manera limitada y menguante, por lo que terminan diseminados y contaminando los ecosistemas (todo vertedero filtrará y colapsará antes o después). Un día se irán —los mineros siempre se van, no tienen país, sino menas—, pero los residuos permanecerán, y aun seguirán aumentando, como ocurre con el drenaje ácido de mina, que continúa por siglos.

Sobre estos desechos no dicen nada los jerarcas mineros, ni la extensa legión de subordinados, hasta su último escalafón, los operarios que se encadenan en las minas y las fábricas cuando amenazan cerrarlas. Y callan las autoridades de todos los partidos, pero el silencio de estas, más que cómplice, es estúpido y servil. El resultado de tanto silencio es que la gente desconoce los efectos devastadores de la minería, y no ve relación entre los flamantes cacharros y el avance de la muerte del nacimiento o aceleración de la entropía.
En fin, perversidad, servilismo, connivencia, pero también tecnolatría y creencia en una suerte de salvación metálica y electrónica, se amalgaman y contribuyen a sostener el mito del Crecimiento de la Producción del Trabajo para el Bienestar del Futuro, que pasa ahora por la extracción de las “materias primas críticas”. El concepto de materia prima es un mitema central del relato de la Economía. Para entender el delirio minero-industrial de nuestro mundo hay que indagar en la genealogía y en las entrañas de esa idea. Lo haremos en la segunda parte, y la contrapondremos a la noción de bienes comunes.

Fuente:Blog del Proyecto Lemu

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