Cultura

«Una familia perfectamente normal»: identidad y maduración

Una familia perfectamente normal             7 Puntos

En helt almindelig familie; Dinamarca, 2020.

Dirección: Malou Reymann.

Guion: Malou Reymann, Maren Louise Käehne y Rune Schjøtt.

Duración: 93 minutos.

Intérpretes: Mikkel Boe Følsgaard, Kaya Toft Loholt, Rigmor Ranthe, Neel Rønholt.

Estreno en Mubi, como A Perfectly Normal Family, con subtítulos en castellano.

Lo primero que podría pensarse de A Perfectly Normal Family es que se trata de una copia de la serie Transparent, en tanto el tema de ambas es el modo en que una familia debe afrontar el hecho de que el pater familiae es transgénero. Sin embargo, ¿por qué una copia? ¿Acaso no puede tratarse la temática de un padre transgénero tantas veces como sea necesario? Por lo demás y mientras que la serie creada por Jill Solloway abordaba el asunto desde la comedia ácida, esta opera prima danesa dirigida por la realizadora holandesa Malou Reymann lo hace con un pathos próximo al docudrama, ese género que traspone dramas “de la vida real” a la ficción, con la falta de sobredramatización que suele asociarse con la primera y la construcción dramática propia de la segunda. En lo que sí coinciden ambas es en que están teñidas de autobiografía.

La familia “perfectamente normal” del título es la que muestra el fragmento de home movie que abre la película: papá Thomas (Mikkel Boe Følsgaard) mira la tele con su hija menor, la pequeña Emma (Kaya Toft Loholt), mientras mamá Helle (Neel Rønholt) ayuda a dormir a la mayor, Caroline (Rigmor Ranthe). A la sobria Reymann parece no interesarle develar una presunta verdad detrás de la máscara, sino en tal caso sugerir que el video casero “ve menos” que la alta definición en tiempo presente. Durante el desayuno e instigado por una furiosa Helle, Thomas anunciará a sus hijas que se inyecta hormonas desde hace seis meses, y que se apresta a convertirse en mujer. Caroline y Emma apunta sus grandes ojos hacia Thomas, y éste no sabe para dónde mirar. Sin embargo la decisión es firme, y de allí en más Helle y sus hijas deberán habituarse a llamar Agnete a quien hasta entonces fue papá, y que ahora luce una chaqueta rosa con brillantinas, wonder bra, rimmel y peluca. Esto se le hará menos difícil a Carolina que a Emma, desde pequeña más ligada a su padre que su hermana.

Sí, en esa home movie inicial Thomas se filma a sí mismo y a Emma en el espejo, y unas escenas más tarde señala a su hija que no se sabe quiénes son las personas hasta que no se las conoce. Dos carteles luminosos apuntados hacia el tema de la película, que en verdad no tienen mayor importancia, en la medida en que no suman demasiado a lo que las acciones de los personajes exponen. Tal como lo hace explícito una escena clave en una sesión de terapia familiar, A Perfectly Normal Family está narrada desde los ojos de ese trasunto de la realizadora que es Emma, y eso importa más, en tanto representa una elección narrativa clave. ¿Emma juega al fútbol porque Thomas le regaló una número 5 cuando ella apenas caminaba, o Thomas le regaló una número 5 porque a ella le gustó el fútbol desde chiquita? Sea como sea, Emma tiene con su padre una ligazón particular, que la presencia de Thomas en los partidos no hace más que consolidar. De allí que para ella sea más difícil aceptar que ya no tiene más padre, sino… ¿qué en su lugar? ¿Una amiga de la familia, una tía cercana, una vecina entrañable? Agnete, en cualquier caso. Y la sensación de abandono no hace más que crecer cuando la ex papá comunica a sus hijas que consiguió empleo en Londres.

Thomas no es el único que toma decisiones que hacen a su sexualidad: Emma pasa del aspecto relativamente andrógino a un vestido floreado que, según las malas lenguas de sus amigos, habría heredado de su padre. Se la ve crecer en cámara, y junto con su personaje también parece hacerlo la extraordinaria Kaya Toft Loholt, capaz de transparentar una gama tan amplia como sutil de matices emotivos. Éstos parecen surgir de Emma como si en lugar de una vecindad del docudrama A Perfectly Normal Family fuera un ensayo sobre su parte menos visible. Transparente, finalmente, como la serie creada por Jill Solloway.

Fuente:Página12

Comenta aquí