Cultura

En los Globos de Oro 2021, Netflix corre con ventaja

Tarde pero seguro, la temporada de premios de Hollywood levantará oficialmente el telón luego de las postergaciones obligadas por la pandemia con la 78° entrega de los Globos de Oro, que se realizará esta noche –casi dos meses después de su habitual fecha de principios de enero– con transmisión para toda la región de TNT con doblaje y TNT Series en idioma original desde las 21. Desde ya que nada será igual a como solía serlo, empezando por un cambio de dinámica inédito en el evento organizado por la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood (HPFA, por sus siglas en inglés) que tiene como favoritas a Mank y El juicio de los 7 de Chicago, con seis y cinco nominaciones, respectivamente, seguidas por las aquí inéditas Promising Young WomanThe Father y Nomadland, todas con cuatro. Si la postal habitual mostraba al jet set del mundillo audiovisual cenando en mesas redondas, bien apretaditos los unos con los otros, en el coqueto salón del Beverly Hilton de Los Ángeles, el 2021 estará signado por las pantallas partidas y las imágenes pixeladas, dado que los organizadores prometen “una gala parcialmente virtual” con doble sede (una en la ciudad californiana y otra en Nueva York) para evitar desplazamientos.

Conducida por cuarta ocasión -la última había sido en 2015, antes del periodo a cargo del vitriólico Ricky Gervais- por las comediantes Tina Fey y Amy Poehler, la ceremonia transcurrirá en un contexto poco amigable para la HPFA. Como si con las limitaciones impuestas por las restricciones sanitarias y las críticas recibidas por la histórica (y por momentos inexplicable) división entre Drama y Comedia y/o Musical en varias ternas, entre ellas Mejor Película y los rubros interpretativos protagónicos, el 2021 sumó en las últimas horas un plato fuera de la carta. Se trata de la pormenorizada investigación publicada por el periódico Los Ángeles Times sobre la lógica sectaria de los escasos 87 integrantes de la Asociación -la Academia de Hollywood, por ejemplo, tiene más de diez mil-, quienes permanecen atornillados a sus puestos mientras reciben voluminosos regalos, intercambian favores y bajan el pulgar a decenas de solicitudes de periodistas que cumplen los requisitos de ingreso.

Una de las rechazadas, la noruega Kjersti Flaa, decidió ir más allá de la queja pública llevando el asunto a la Justicia, donde acusó a la organización por una “cultura de la corrupción” generada por una exención impositiva que le significa millones de dólares en concepto de dinero adicional al correspondiente. La denuncia fue rechazada por un juez federal, pero el escándalo, lejos de terminar, adquirió nuevos aires luego de la investigación de la publicación angelina. Más de cincuenta voces (¡una nota de investigación con 50 fuentes!) de todos los sectores de la industria, incluyendo varios miembros de la HPFA no muy cómodos con el amiguismo imperante, confirman un secreto a voces: que una porción importante de los electores ofrece su voto al mejor postor.

El de Emily in Paris se destaca entre varios ejemplos de irregularidades citados. Según la nota, alrededor de 30 miembros de la HPFA –un tercio del total– viajaron a Francia para cubrir el rodaje en 2019. Si bien este tipo de coberturas son habituales en el periodismo de cultura y espectáculos, no es muy normal que el grupo haya parado en un hotel cinco estrellas con habitaciones de 1400 dólares la noche y almorzara en el exclusivo Musée des Arts Forains, un museo privado repleto de objetos de 1850. ¿Cómo terminó la historia? Con dos nominaciones para una serie ausente de todo pronóstico y sin ninguna mención en las principales listas de lo mejor del año que se fue. Hasta una de sus guionistas, Deborah Copaken, se mostró sorprendida y reconoció que había varios títulos de mejor calidad que merecerían ese lugar. “Es un ejemplo de por qué muchos decimos que necesitamos un cambio”, dijo un elector anónimo. Solo con esos criterios puede entenderse la presencia en la terna de Mejor Film en Comedia y/o Musical de Music, el espantoso debut como directora de la cantante y artista australiana SIA, cuya particular visión del autismo la obligó a pedir disculpas .

Fuente:Página12

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