Política

La confesión de Macri: «Acá, para ganar plata hay que evadir impuestos”

No hay campaña de Juntos por el Cambio que resista si Mauricio Macri habla todos los días. Ese era el planteo que había hecho, en su momento, el titular de la UCR Alfredo Cornejo, y el expresidente parece esforzarse por darle la razón en cada aparición pública. Contra todos los planteos internos –y contra el sentido común– el exmandatario sigue concentrándose en llevar el debate hacia lo que fue su gobierno, al que se empeña en defender pese a los resultados económicos y sociales por todos conocidos. Pero además, el expresidente –que tuvo más de una causa por evasión a lo largo de su vida, la última con los Panamá Papers– sumó ahora una defensa de la evasión impositiva: “Estamos en un país en donde para ganar plata hay que evadir impuestos”, lanzó. También volvió a dejar en claro como hubiera enfrentado él la pandemia como gobernante: «Que cada uno tenga conciencia de lo que está pasando, vamos viendo. No el encierro». Una verdadera picadora del discurso de los candidatos larretistas que a esta altura deben convivir con la faceta rompecampañas de Macri.

Hace tiempo que para el comando de campaña del PRO quedó en claro que el problema no es qué lugares visita Macri, ni con qué candidatos se muestra, sino cuando da reportajes. El último ejemplo fue el que dio en la señal LN+ –con la que, de paso, Macri dijo no tener relación accionaria, ante las acusaciones de Esmeralda Mitre-– donde el expresidente se sintió a sus anchas de hablar de todos los temas. Y ahí es cuando siempre, siempre, siempre empiezan los problemas.

Ah pero evasor…

Uno de los tramos en los que Macri hizo un verdadero sincericidio fue cuando habló de los impuestos. Sostuvo que «para ganar plata hay que evadir impuestos», una declaración sorprendente para un ex presidente, aunque no tanto para alguien que tuvo causas por evasión en los noventa y también durante su presidencia con los Panamá Papers. «Nadie que pague todos los impuestos en Argentina puede tener un retorno sobre su capital», se enojó Macri, quien en sus dos mandatos como jefe de Gobierno aumentó de manera exponencial el ABL y el impuesto inmobiliario, razón por la que en su momento lo criticó Ricardo López Murphy, con el que ahora parecen haber hecho las paces.

La precandidata a diputada por la provincia de Buenos Aires del Frente de Todos, Victoria Tolosa Paz, le respondió“Le contesto al expresidente Macri que hay una Argentina posible que es la que construyen todos los días los que pagan sus impuestos y fortalecen al fisco”.

En tanto, la diputada Fernanda Vallejos indicó: «Macri está haciendo apología del delito: la evasión fiscal está tipificada en nuestro código y penada con prisión de 2 a 9 años. Y ensucia a muchos empresarios y empresarias que invierten y producen en la Argentina». «Macri viene operando con estructuras offshore desde, al menos, la última dictadura, cuando tanto creció y se enriqueció ese grupo económico -además de la nacionalización de su deuda privada-«, recordó.

«Esa frase refleja el pensamiento de alguien que toda su vida hizo eso Macri evadió impuestos haciendo lavado de dinero, fugando capitales. Es el campeón del lavado de dinero. Todo lo basó en la especulación financiera. Y tras cuatro años de Gobierno nos dejó una deuda que todavía tenemos delante de los ojos», se sumó el precandidato Hugo Yasky.

Macri también afirmó que «nadie que quiera componer Juntos por el Cambio piensa en crear un nuevo impuesto». Se trató, de nuevo, de una declaración curiosa, considerando que este mismo año Horacio Rodríguez Larreta introdujo un nuevo impuesto (además de indexar el ABL para que aumente mes a mes): se trata del impuesto de sellos que ahora se cobra sobre las a las tarjetas de crédito. Es el 1,2 por ciento de los consumos. Larreta en su momento la justificó con el argumento de que ya existe en otros distritos. No obstante, sus gobernantes no tienen un discurso de reducción de impuestos.

Sin cuidado

Macri también se refirió nuevamente a la cuarentena de 2020, de la que fue un acérrimo opositor (a diferencia de María Eugenia Vidal, que comenzó a oponerse, pero en la campaña de 2021). El expresidente dejó en claro que no hubiera tomado ninguna de las medidas de cuidado: «Habría hecho el camino de (el presidente de Uruguay, Luis) Lacalle Pou: que cada uno tenga conciencia de lo que está pasando… vamos viendo. Equipar el sistema de salud», sostuvo Macri, que rebajó el Ministerio de Salud a una secretaría y ajustó los presupuestos del área en todos sus mandatos, nacional y porteños.

Macri en su momento buscó desmentir el contenido de una conversación con el presidente Alberto Fernández, quien aseguró que Macri le había dicho que «no haga cuarentena y que se mueran los que se tengan que morir». El exmandatario negó haber dicho eso en 2020. Ahora, afirmó que con él no hubiera existido «la inmoralidad de habernos encerrado. Jamás hubiese hecho este atropello a las libertades».

Macri también buscó mostrarse como alguien que hubiera conseguido muchas más vacunas: «Las vacunas están en el mundo, si hubiésemos tenido la relación que tenía nuestro Gobierno, y el mínimo de sentido común, todas las vacunas estarían acá y habría menos de 100 mil muertos«, sostuvo, en una afirmación incomprobable. En cambio, sí es chequeable que Larreta aseguró algo similar sobre cómo se debían adquirir las vacunas y cuando el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, lo invitó a comprarlas, consiguió un total a la fecha de 0 (cero) dosis.

Viejas recetas

En otros tramos del reportaje, Macri dejó en claro que la experiencia del fracaso de su gobierno no lo movió un milímetro de lo que considera que hay que hacer con el país: “Tenemos que traer el mundo acá y para eso hay que traer la estabilidad, tener moneda, terminar con la inflación, tener reglas laborales razonables para que los chicos puedan proyectar en el país», volvió sobre lo mismo que decía al comienzo de su gobierno.

Además volvió sobre sus críticas al empleo público, al que asoció a cobrar un sueldo sin trabajar. La secretaria de Gestión y Empleo Público, Ana Castellani, le respondió que esto demuestra «un completo desconocimiento del empleo público y una mirada prejuiciosa y despectiva sobre el Estado y sus trabajadores/as» y a continuación hizo un extenso racconto de todas las actividades que cumplen los y las empleadas públicas.

Macri también reiteró que toda la culpa del fracaso de su gobierno es, en la concepción del ex presidente, de Cristina Fernández de Kirchner: «Ella nunca se fue del poder. Ella siguió controlando desde afuera el poder en mis cuatro años absolutamente todo», insistió. “Si en algo hago autocrítica es que nosotros quisimos cumplir con todo lo que nos demandaban, abrimos las puertas, y después no tuvimos reciprocidad. El único que lamentablemente quiso cruzarla y que decidió enfrentarse a este kirchnerismo fue Miguel Ángel Pichetto”, afirmó el expresidente, a quien un sector importante del peronismo apoyó y le aprobó las leyes durante su gobierno. El exmandatario, lamentablemente, no escuchó el viejo dicho que dice que lo acompañan, pero hasta la puerta del cementerio. Después, se entra solo.

Rompecampañas

Los candidatos de Juntos por el Cambio vienen haciendo un esfuerzo por olvidar los cuatro años de Macri y concentrarse en otros ejes de ataque al oficialismo, pero Macri se los hace muy difícil. Si al comienzo de la campaña debatieron sobre si el expresidente debería participar o no de los actos, si era conveniente que visitara el conurbano o era mejor que recorriera las provincias, pronto quedó claro que nada de eso era relevante: Macri no tiene ninguna voluntad de hacerse a un lado en el debate público, ni de dar a entender que se jubiló. Y a la hora de hablar reivindica los puntos más polémicos de su gestión y se los recuerda a la población a días de las elecciones. Un verdadero rompecampañas.

Lo más complejo, comentaban en el comité de campaña del PRO, no son las fotos o las recorridas (por eso, hasta hubo por el conurbano, zona donde la imagen negativa de Macri se eleva hasta los cielos), sino las entrevistas, sobre las cuales Larreta no es capaz de ejercer ningún control. Quien conozca la obsesión por los detalles del jefe de Gobierno, se puede hacer una idea de cuánto puede molestarlo esto. No obstante, en los últimos tiempos, parece tomárselo con cierta resignación: nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio.

Fuente:Página12

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