Cultura

El encanto de «Columbo», 50 años después

 

En 1960, los ascendentes guionistas Richard Levinson y William Link trabajaban duro en el desarrollo de un guión de misterio, tratando de expandirlo para convertirlo en una obra de teatro. La historia, Enough Rope («Suficiente soga»), presentaba a un detective llamado Columbo, un obstinado y poco pretencioso policía modelado en base a Porfiry Petrovich, el perspicaz magistrado del Crimen y Castigo de Dostoievski que perseguía pacientemente a un asesino hasta que se quebraba y confesaba.

La pareja de escritores acababan de darle forma a una escena en la que Columbo interroga a un sospechoso y abandona su departamento, pero les quedaba un poco corta. Si Levinson y Link hubieran estado utilizando un moderno procesador de texto podrían haber agregado algo en el medio de la escena, pero tratándose de una máquina de escribir eso hubiera significado volver a tipear todo desde el comienzo. Con un arranque de pereza ante esa posibilidad, decidieron que era mucho más simple hacer que Columbo volviera a meter la cabeza a través de la puerta y dijera «Solo una cosita más…»

En ese momento no tenían forma de saberlo, pero Levinson y Link acababan de darle a Columbo su frase más típica. Luego de que su obra teatral -retitulada Prescription: Murder, o «Receta: asesinato»- se convirtiera un éxito, el dúo redobló la apuesta convirtiéndola en Columbo, la venerada serie de misterio que se estrenó hace 50 años, el 15 de septiembre de 1971. El show se convirtió en un fenómeno global durante su primera emisión de ocho temporadas, entre 1971 y 1978, antes de retornar en plena forma en otra tanda emitida entre 1989 y 2003.

Casi dos décadas después de que Columbo resolviera su caso final, la serie ha vuelto a probar su efectividad, convirtiéndose en uno de los inesperados éxitos del streaming en la era pandémica (en Estados Unidos se ve a través de Amazon Prime). A comienzos de este año, mientras explotaban las protestas contra la policía en Estados Unidos, la actriz Julie Kausner bromeó: «Empecé a poner en mis posteos el hashtag #DefundThePolice #ExceptForColumbo» (#DesfinancienLaPolicía #ExceptoAColumbo)

El misterio de por qué Columbo es perpetuamente popular es tan claro de resolver que no preocuparía al gran detective. En primer lugar está su atractiva y muy poco convencional estructura: los episodios de Columbo no son el tradicional ejemplo del «quién lo hizo» de los misterios de asesinato; en lugar de eso, son «misterios inversos» en los que la audiencia sabe exactamente quién es el asesino y cómo cometió su crimen apenas pocos minutos después de los títulos de apertura. Al comienzo, el asesinato parece estar ingeniosamente planeado y cubierto, pero una vez que Columbo arriba a la escena empieza a desarticularlo de manera lenta y metódica, sacando a la luz pequeñas inconsistencias que en principio parecen poco relevantes, una cadena de pistas que llevan a la revelación final, ese «te agarré» en el que los planes cuidadosamente ejecutados por el criminal son finalmente desenredados. La estrella del show, Peter Falk, gustaba de llamar a ese momento «el taponazo».

El otro gran recurso de Columbo era el mismo Falk. David Koenig, autor del exhaustivo nuevo libro Shooting Columbo: The Lives and Deaths of TV’s Rumpled Detective («Filmando Columbo: Las vidas y muertes del arrugado detective de la TV»), recuerda estar viendo el programa con su madre en los años setenta y dándose cuenta de cómo la performance de Falk lo ponía a años luz de distancia de los tradicionales detectives pagados de sí mismos. «Si mirás con atención el primer episodio, el piloto Prescription: Murder, Falk está interpretando el papel sin poner demasiado de sí en el personaje», dice Koenig. «Resulta interesante, pero ni siquiera cerca de lo encantador que se volvería muy pronto, cuando se dio cuenta: ‘Esto es una serie, no una sola toma. Tengo que volverme memorable, peculiar, querible’. El lo hizo hasta el fondo, imbuyéndole al personaje mucho de sí mismo.»

Falk no fue el primero en interpretar a Columbo. En la producción original para televisión de Enough Rope, el detective fue encarnado por el actor de reparto Bert Freed, mientras que en la producción para teatro estuvo a cargo de Thomas Mitchell, un actor ganador del Oscar. Las primeras opciones de Levinson y Link para ponerse el impermeable de Columbo en un plan a largo plazo eran Lee J. Cobb (célebre por 12 hombres en pugna) y el cantante Bing Crosby, a quien le gustó el guión pero terminó declinando participar sobre la base de que lo mantendría demasiado tiempo alejado de sus amados campos de golf. Ni siquiera hubo una aproximación a Falk, a quien el guión de la serie le terminó llegando de casualidad. «Probablemente lo tomé del escritorio de alguien, lo leí y me enamoré del personaje», recordó el actor tiempo después. «Realmente quería interpretarlo, y me dediqué a conseguirlo. Ellos decían que yo era muy joven, que no era apropiado para hacerlo. No había muchos personajes que deseara tanto.»

Tras quedarse finalmente con el papel, al menos en parte gracias a su inquebrantable persistencia, Falk se dedicó a delinear el personaje -y en última instancia la serie- a su medida. Fue él quien le dio a Columbo el impermeable que se volvería legendario tomándolo de su propio guardarropa, un abrigo color tostado que había comprado un par de años antes cuando una súbita tormenta lo obligó a meterse de improviso en una tienda ubicada en la Calle 57 de Manhattan. También se puso a improvisar sus líneas de diálogo tan a menudo que Levinson eventualmente instruyó al equipo de escritores del show a bosquejar los diálogos de Columbo y dejar que Falk hiciera lo suyo. «Peter Falk ES Columbo», apuntó Levinson. «Ustedes no tienen que escribir todo eso, porque esa es tarea de Peter. No tienen que escribir lo que debe decir Peter, porque… Peter es Peter. Si ustedes escriben eso y después él lo hace al pie de la letra, además de ser Peter va a ser redundante.»

Falk, de todos modos, no les hizo fáciles las cosas a Levinson y Link, sus productores en Universal Studios o NBC, la cadena que emitía la serie. Se hizo conocido por enzarzarse en largas discusiones sobre el guión, y por retrasar la agenda de filmación con su deseo de constantemente volver a filmar escenas. Incluso llegó a fingir una enfermedad que detuvo la producción, en una apuesta para conseguir más poder en sus pujas con el estudio.

Koenig señala que hay dos visiones opuestas sobre si la conducta de Falk estaba justificada. «¿Querés la respuesta de Peter Falk, o querés la respuesta de Universal Studios?», pregunta con una carcajada. «Para Universal, la intransigencia de Falk era una especie de intento deliberado de sabotear su mina de oro. En la mente de Peter Falk, él quería que cada episodio fuera como una pequeña película perfecta… ¡y esa no es la manera en la que funciona la televisión abierta semanal! En cierto sentido él seguía interpretando a Columbo, este tipo con los pies en la tierra, humilde, cortés… un tipo aparentemente tambaleante que batallaba contra el gigantesco estudio productor y la gigantesca cadena de televisión, para tratar de conseguir lo que él creía que era lo mejor.»

La dinámica «David y Goliath» de Columbo es otro aspecto interesante del encanto de la serie. Cuando Levinson y Link diseñaron las reglas estructurales que rigieron a  los episodios de Columbo, dejaron muy claro que las historias que debían ser misterios dibujados en un estilo más cercano al de Agatha Christie que al del show policial promedio de las series estadounidenses. Esas historias tienen lugar en una especie de versión soñadora de Los Angeles, llena de mansiones decoradas de manera exquisita, y sin ninguna escena de persecuciones o tiroteos espectaculares. Columbo no lleva un arma, y de hecho muestra un gran desagrado por ellas. Los asesinos son casi exclusivamente miembros de la elite más poderosa, suficientemente arrogantes como para creer que pueden salirse literalmente con la suya en los asesinatos. «Ellos crearon de manera intencional la dinámica del gran tipo que es volteado por el pequeño», dice Koenig.

Una cosa en la que Levinson y Link coincidieron con Falk fue que Columbo debía sentirse más como una serie de películas que como un show televisivo semanal. Llegados a ese extremo, empezaron a buscar a los más promisorios directores jóvenes de Hollywood. El primer episodio de la primera temporada fue conducido por un joven de 24 años llamado Steven Spielberg, quien recordó la experiencia en una entrevista de 2018. «Creo que, de alguna manera, la libertad que fui capaz de exhibir en ese episodio de Columbo vino de Richard Levinson y William Link, sus creadores, que me alentaron a mí y a otros que vinieron después a que no se viera como una serie de televisión, sino que se viera como una película», le dijo el realizador a la revista Empire. «Ellos fueron los primeros productores que realmente me empujaron a tomar decisiones que eran extrañas, poco convencionales.«

Steven Spielberg

Desde la muerte de Peter Falk en 2011, la idea de hacer un reboot de Columbo ha sido considerada en varias oportunidades, con el actor Mark Ruffalo como una franca posibilidad para tomar el rol protagonista y volver a vestir el impermeable. «Pienso que es inevitable que en algún punto Universal trate de relanzar al personaje«, dice Koenig. «Columbo es demasiado popular, demasiado valioso como para no intentarlo, pero será muy difícil porque el 90 por ciento del éxito de la serie es probablemente a causa de Peter Falk. Con lo que… ¿tenés a alguien que haga una convincente imitación de Peter Falk? ¿O podés hacer algo completamente diferente, que no tenga nada que ver con él? Y en ese caso, ¿estás haciendo realmente Columbo?»

Es un dilema que Rian Johnson, el director de la inesperadamente exitosa Entre navajas y secretos, parece haber considerado. Conocido por su obsesión por Columbo, el director fue mencionado en varios rumores que hablaban de una nueva versión de la serie, con Natasha Lyonne como la protagonista. En lugar de eso, en marzo se anunció que el dúo estará colaborando en su propio show de «el misterio de la semana» llamado Poker Face, «Cara de poker». Alrededor de la misma época, Johnson escribió sobre su amor por Columbo -y su protagonista absolutamente único- en Twitter. «Lo amo hasta la locura y he visto cada episodio, pero mi disfrute tiene que ver con un 10 por ciento provocado por el misterio o el thriller, un 70 por ciento con colgarse con Peter Falk y un 20 por ciento por el diseño de interiores», escribió. «El extraño secreto de Columbo es que es en su mayoría un show colgado

Parecería, entonces, que Richard Levinson lo tuvo muy claro todas esas décadas atrás: Peter Falk ES Columbo, y es casi imposible imaginar la serie sin su inconfundible presencia. La obsesión de Falk, su búsqueda de la perfección, puede haber enojado a los productores en su momento, pero medio siglo después es aún el despeinado, desastrado Columbo la figura a la que el público quiere volver una y otra vez, mientras él, con su paso dubitativo, va confundiendo a los criminales aparentemente bien plantados con una frase perfectamente cronometrada: «Solo una cosita más…»

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Fuente:Página12

Comenta aquí