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Piden indagar a tres policías por encubrir al agente que mató a un hombre de una patada

A más de dos años del crimen de Jorge Gómez por la patada mortal del policía porteño Esteban Ramírez, la Fiscalía pidió indagar a otros tres agentes acusados de encubrir el homicidio. Tras un conflicto por la competencia del caso, la causa –que corre en paralelo a la que juzga a Ramírez— recayó nuevamente en la Fiscalía N°32 y su titular, Leonel Gómez Barbella, acusa a los efectivos de la Comisaría Vecinal 3B, Héctor Febula, Lorena Luna y Sergio Sendra, de «haber actuado en forma conjunta y coordinada» en el encubrimiento del crimen. Antes de que se difundiera el video de la cámara de seguridad en el que se ve que Ramírez patea directamente al hombre de 41 años sin mediar defensa, los policías habían reportado al SAME que al intentar huir la víctima cayó sola y golpeó contra el asfalto por una «intoxicación etílica«. La médica que acudió en auxilio de Gómez declaró que lo encontró boca abajo y con los pantalones bajos, en una posición diferente a la que se observa en el video. Recién dos horas después del hecho, y al confirmarse el fallecimiento, los efectivos dieron intervención a la Justicia con la falsa versión de que Gómez había atacado a Ramírez con un cuchillo.

«Encubrimiento agravado, falso testimonio agravado y falsedad ideológica”, son las tres calificaciones provisorias con las que Gómez Barbella acusa a los tres agentes. La investigación había quedado parada en 2020 por un conflicto de competencia. Luego de que la fiscal Ana Yacobucci, entonces a cargo de la Fiscalía 32, elevara a juicio la causa en la que se acusa a Ramírez por «homicidio preterintencional» –la familia de Gómez pide que se lo juzgue por «homicidio con dolo eventual agravado» –, solicitó al Juzgado N°8 que se extrajera testimonio para analizar el posible encubrimiento. Entonces el Juzgado ordenó sortear la causa y comenzó un inexplicable derrotero de juzgados intervinientes que derivó en el conflicto de competencia. Recién en 2021 la Justicia de Cámara ordenó lo que era lógico: que la causa retorne al mismo Juzgado y a la misma Fiscalía que investigó el homicidio.

Tras tomar contacto con las pruebas y los testimonios, Gómez Barbella –que reemplazó a Yacobucci luega de que ella abandonara la Fiscalía– pidió a la jueza Yamile Bernán la indagatoria de los tres policías. «Evitaron dar a conocer el suceso en forma inmediata a las autoridades judiciales, notificándolas en forma tardía e informando un ataque previo de Gómez portando el cuchillo sobre Ramirez, circunstancia que no ocurrió y que lo colocaba en una mejor posición frente a lo sucedido», acusa el fiscal.

Según la reconstrucción de los hechos, cerca de las 7.30 del 19 de agosto de 2019 una vecina llamó al 911 denunciando que un hombre interrumpía el tránsito en Carlos Calvo al 2600 y que portaba un cuchillo. A las 7.39 se produce la primera modulación policial en la que se pide apoyo y, dos minutos más tarde, se solicita la ambulancia por «un individuo convulsionando en la vía pública«. En la instrucción, los oficiales Luna y Sendra, que estuvieron en el lugar de los hechos, declararon que Gómez estaba consciente al momento de llamar a la ambulancia y que no creyeron que había peligro de muerte. En cambio, la médica del SAME que llegó al lugar aseguró que lo encontró ya inconsciente, con la fractura craneal provocada por el golpe contra el asfalto, y que pidió el traslado inmediato al ver que estaba teniendo un paro cardiorespiratorio.

La médica también declaró que halló a Gómez boca abajo con los brazos «sobre la cabeza, las palmas de las manos apoyadas en el piso, los pantalones bajados hasta la altura de las rodillas y sin calzoncillos«. En el video se observa con claridad que el hombre no quedó en esa posición tras la caída, ni tampoco tenía el pantalón por las rodillas. La médica aseguró que la orden de acudir al lugar fue por «una intoxicación etílica en la vía pública”. Además, sostuvo que los policías le relataron que Gómez «estaba parado en el lugar cuando intervino la policía y que se cayó al piso intentando huir«. En ningún momento mencionaron que había sido golpeado.

El «suceso» abierto tras los hechos fue cerrado por los agentes a las 8.26 horas y reabierto a las 10.11. En el medio hizo su aparición el tercer acusado por Gómez Barbella, el inspector principal Febula, que estaba a cargo del Servicio Judicial de la Comisaría 3B. Según se reconstruyó en la investigación, fue él quien, a las 9.20 de ese día, casi dos horas después del hecho y tras constatar que Gómez había muerto, dio intervención a la Justicia. Febula llamó en primer lugar a la Fiscalía para informar que un hombre había fallecido «tras ser empujado por un oficial de policía cuando intentaba detenerlo, ya que se encontraba borracho y con un cuchillo«. Entonces, desde la Fiscalía le indicaron que tenía que dar intervención al Juzgado, ya que había un policía identificado y con posible responsabilidad en los hechos.

La llamada al Juzgado recién llegó media hora después, a las 9.50. Allí, el inspector notificó un «óbito» y repitió que Gómez se había abalanzado sobre el oficial con un cuchillo. El Juzgado corrió a la Policía de la Ciudad de la investigación y ordenó la intervención de Gendarmería, algo que tendría que haber hecho la propia fuerza porteña en primera instancia. A las 10.11, al reabrir el «suceso», los agentes dejan constancia por primera vez de que Gómez “se abalanza contra el personal policial con el arma blanca, es reducido y golpea fuertemente la cabeza contra el asfalto”. Según el fiscal, en ese lapso los agentes tampoco labraron las actas como correspondía, no buscaron testigos que dieran cuenta de lo sucedido y «no resguardaron los rastros y las pruebas existentes».

La causa por el crimen de Gómez fue elevada a juicio en 2020 pero el debate aún no se desarrolló. La fiscal Yacobucci acusó a Ramírez de «homicidio preterintencional», un delito excarcelable. La querella, en cambio, pide que se lo juzgue por «homicidio con dolo eventual, agravado por ser un miembro de las fuerzas de seguridad», ya que asegura que el oficial debió hacerse idea de que su patada podía ser mortal. Ese delito prevé la pena de prisión perpetua. El juicio debía iniciar el pasado mes de septiembre, pero se postergó tras el fallecimiento del hermano de Gómez, que estaba a cargo de la querella. Mientras la Justicia decide si su otro hermano es aceptado como querellante, Ramírez espera el proceso en libertad. 

Fuente:Página12

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