Política

1 F: Multitudinaria marcha por la democratización de la Justicia

«¡Ahora, ya, reforma judicial!». «¡Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura judicial!». Los cantitos que resonaron el martes por la tarde alrededor de Plaza Lavalle sintetizaron con eficacia, como suele ocurrir con las expresiones populares, lo que allí se había ido a decir y a reclamar. «Un poder judicial democrático, plural, amplio, accesible, diverso y con paridad de género», se escuchó pedir sobre el final, en el documento de cierre que leyeron las actrices Luisa Kuliok y Cristina Banegas. «A ustedes, Supremos, Cortesanos, Excelencias, como prefieran que los llamemos, les decimos: se tienen que ir hoy. Van a quedar en la historia como la peor Corte que hubo, la que más delitos cometió», graficó un rato antes en su estilo llano –y muy celebrado– el juez Juan María Ramos Padilla, único orador y uno de los principales impulsores del acto.

Fue una movilización masiva, cuya dimensión –la plaza Lavalle y las calles adyacentes lucieron llenas de columnas y de «gente suelta»– sorprendió incluso a las organizaciones políticas, gremiales, sociales y de derechos humanos convocantes, y dejó fuera de escala al sonido y al pequeño escenario que se había montado.

Lo mismo podría evaluarse (que estuvo fuera de escala) sobre el desproporcionado despliegue que exhibió de la Policía de la Ciudad, que a lo largo de toda la calle Corrientes recibió a los muchos y muchas que llegaban a la marcha en el subte B con carros y largas filas de uniformados, y que valló las calles Lavalle y Talcahuano desde Uruguay, protegiendo al «Palacio» y al mismo tiempo obligando a dar un largo rodeo a los manifestantes.

Las demandas

La convocatoria aglutinó una cantidad de demandas urgentes, de las grandes y estructurales –los ejemplos de Lawfare, la Gestapo antisindical, la noticia del día sobre las causas de espionaje ilegal a familiares del ARA San Juan que involucran al expresidente Macri y que pasan a Comodoro Py, la condición de presa política de Milagro Sala, entre una larga lista de reclamos–. Y también las pequeños e individuales, expresadas en carteles hechos a mano por familiares de víctimas de femicidios, homicidios, casos sin resolver por años, víctimas que pasan a ser un número de expediente abierto, conmovedores botones de muestra de todas esas veces en que la justicia falla, falta, está en deuda.

Imagen: Leandro Teysseire.

La marcha se replicó en otras ciudades del país, también con convocatorias destacables en Rosario, Santa Fe, San Salvador de Jujuy, Corrientes, Resistencia, Paraná, Córdoba, Santa Rosa, Viedma, Neuquén, Bariloche, Bahía Blanca, Mar del Plata. Y en todos los casos, con un espíritu de puntapié inicial para el reclamo alrededor de la tan declamada y no iniciada reforma de la justicia.

«Hoy empezamos una nueva historia para el Poder Judicial. Esto no es una simple reforma», advirtió Ramos Padilla. «Un grupo de nosotros se ha comprometido a seguir y seguir, no solo acá, en todo el país. Ahora vamos por el sistema judicial. Es hora de una justicia que nos trate de verdad por igual, a la mujer, al pobre, al morocho, al jubilado», expresó quien se define como «ciudadano que trabaja de juez».

En el documento consensuado, los organizadores llamaron a la multitud a declararse «en estado de alerta y movilización permanente» y celebraron: «Ganamos las calles porque es nuestro derecho a que nos escuchen».

Imagen: Leandro Teysseire.

Las presencias

La Madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, los dirigentes sindicales Roberto BaradelDaniel Catalano, Omar Plaini, Pablo y Facundo Moyano, el diputado y secretario general de la CTA Hugo Yasky, el dirigente social Luis D’Elía, la directora de Asuntos Jurídicos del Senado Graciana Peñafort, la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, el exvicepresidente Amado BoudouSergio Maldonado, hermano de Santiago, fueron algunos de los presentes.

Sobresalieron columnas de la CTA, H.I.J.O.S. Capital y La Plata, Asociación Detenidos de Campo de Mayo, entre muchas agrupaciones políticas y sociales. La de Historias Desobedientes –agrupación formada por hijos, hijas y familiares de genocidas que reclaman juicio y castigo para los crímenes cometidos por sus padres– fue aplaudida al hacer su ingreso a la plaza Lavalle. Las adhesiones y apoyos abarcaron a la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Madres Línea Fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, que se sumaron a la convocatoria.

Los antecedentes

La marcha contra el 2 x 1 del año 2017 apareció como antecedente, tanto de la importancia de la movilización popular como de las decisiones que ha tomado esta corte, así conformada. «La fuerza popular que llenó las plazas del país con pañuelos blancos y dijo No al 2×1 para genocidas logró que la Corte cambie su criterio. Seguramente, no por modificar su opinión, sino porque la condena social fue inmensa. Pero (Carlos) Rosenkrantz siguió defendiendo su voto por el 2×1», recordaron desde H.I.J.O.S. Capital.

También se recordaron las marchas post 2001, como mencionaron en el documento: «Veinte años atrás, un grupo de compañeres iniciaba una serie de demandas contra una Corte Suprema antipopular, reaccionaria y manifiestamente subordinada a la voluntad de los poderes fácticos. Aquella gesta encontró luego la determinación política que terminó con el desplazamiento de los miembros de ese tribunal nefasto. Veinte años después se repite la historia, con un tribunal sin legitimidad alguna, concentrando el mayor descrédito del que se tenga memoria», calificaron.

Y concluyeron: «Salimos a la calle porque esta Corte también se tiene que ir». 

Fuente:Página12

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