Medio Ambiente

En una investigación pionera, los científicos calculan que nuestro planeta tiene unas 73.300 especies de árboles, un 14% más de las que se conocen actualmente.

Nuestro planeta puede albergar unas 9.000 especies de árboles aún por descubrir. Un tercio de ellas serían especies raras con una población restringida tanto en número como en superficie. Este es uno de los resultados de la primera estimación de la riqueza de especies arbóreas a nivel mundial, según informa la Universidad de Bolonia (Italia) en un comunicado.

 
El estudio se publicó el lunes en la revista PNAS y es el resultado de un proyecto internacional de tres años de duración en el que se han contabilizado las aproximadamente 73.000 especies de árboles que existen actualmente en la Tierra.

Un primer equipo de investigadores recopiló las bases de datos más extensas de especies de árboles. En esta operación cartográfica se identificaron aproximadamente 40 millones de árboles pertenecientes a 64.000 especies. En ella participaron 150 científicos de todo el mundo y se llevó a cabo en el marco de la Iniciativa Mundial de Biodiversidad Forestal (GFBI).
A partir de este resultado preliminar, los investigadores realizaron complejos análisis estadísticos utilizando inteligencia artificial y el superordenador del Laboratorio de Computación Avanzada e Inteligencia Artificial (FACAI) de la Universidad de Purdue en Indiana (EEUU).
Un rompecabezas
Una vez completados estos análisis y cálculos, los investigadores estimaron que nuestro planeta tiene aproximadamente 73.300 especies de árboles, un 14% más de las que se conocen actualmente.
«Contar el número de especies arbóreas en todo el mundo es como un rompecabezas con piezas repartidas por todo el mundo. Nosotros, la Iniciativa Mundial para la Biodiversidad Forestal (GFBI), lo hemos resuelto en equipo, compartiendo cada una de nuestras piezas», afirma el profesor Jingjing Liang, coordinador del GFBI Purdue-Hub y coautor del artículo.
Según estos resultados, todavía hay 9.000 especies desconocidas, de las cuales el 40% podrían estar en América del Sur, más concretamente en los dos biomas compuestos por «pastizales, sabanas y matorrales» y «bosques tropicales y subtropicales» de la Amazonia y los Andes. Aproximadamente 3.000 de esas especies son raras, endémicas en el continente y pueblan las zonas tropicales y subtropicales.

Este conjunto de datos (puntos azules en el mapa central) se utilizó para la estimación paramétrica y se fusionó con los datos basados en la presencia de TREECHANGE (puntos morados en el mapa central) para proporcionar las estimaciones de este estudio. Las áreas verdes representan la cobertura arbórea global. Cazzolla Gatti et al. / PNAS

Este trabajo pone de relieve la riqueza de los ecosistemas terrestres y, al mismo tiempo, subraya cómo la biodiversidad forestal es extremadamente vulnerable a los cambios inducidos por el ser humano –desde el uso de la tierra hasta la crisis climática– y cómo las especies raras son las que más riesgo corren.
«Un amplio conocimiento de la riqueza y diversidad de los árboles es clave para preservar la estabilidad y funcionalidad de los ecosistemas», explica Roberto Cazzolla Gatti, primer autor de este estudio y profesor del Departamento de Ciencias Biológicas, Geológicas y Ambientales de la Universidad de Bolonia.
«Hasta hoy, nuestros datos relativos a amplias zonas del planeta eran muy limitados y se basaban en la observación sobre el terreno y en listas de especies que cubrían diferentes áreas. Estas limitaciones iban en detrimento de una perspectiva global de la cuestión», añade.
«Para obtener una estimación fiable de la biodiversidad, hay que prestar atención al número de especies raras que se conocen actualmente, las que se encontraron una, dos o tres veces durante el muestreo en el campo», explica Cazzolla Gatti. «En efecto, la mayoría de las especies son bastante comunes y numerosas, hay algunas raras y aún menos son las que no conocemos. Si muchas especies se han observado sólo unas pocas veces, probablemente habrá muchas especies raras que aún no se han documentado».
Los científicos aplicaron este enfoque a las bases de datos disponibles, tanto a escala continental como mundial, estimaron el número de especies arbóreas desconocidas e identificaron las zonas del mundo en las que es probable que se descubran.

Fuente:Blog del Proyecto lemu

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