Economía

La edad jubilatoria vuelve a estar en debate

“Si por el motivo que fuere una persona deseara continuar trabajando después de cumplir la edad que establece la ley, nadie, en principio, debería obligarla a retirarse”. El presidente Alberto Fernández verbalizó en la apertura de sesiones ordinarias uno de los puntos que más alertó a quienes leyeron el hasta ese entonces borrador del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional: la posibilidad de aumentar (voluntariamente) la edad jubilatoria. Es una opción que ya rige para el sector privado desde la reforma previsional de 2017, pero podría extenderse también al sector público. Qué significa para el mercado laboral y qué dicen los sindicatos.

En el programa oficial, que ya cuenta con media sanción en la Cámara de Diputados, el compromiso del gobierno es el de realizar un estudio que describa las opciones y recomendaciones para «afianzar la equidad y sostenibilidad a largo plazo de nuestro sistema previsional, focalizado en determinados regímenes especiales de jubilaciones así como en los mecanismos para facilitar la continuidad voluntaria de la vida laboral de las personas».

De acuerdo al calendario establecido en el propio programa, el estudio debería estar para diciembre de este año. «Es un estudio no vinculante», aseguran desde la primera linea del Ministerio de Trabajo de la Nación. Lo cierto es que la opción de extender los años hasta jubilarse ya existe en el sector privado. Fue tras la reforma jubilatoria que impulsó Mauricio Macri en diciembre de 2017.

Mientras en la Plaza de los Dos Congresos la policía reprimía a los manifestantes, adentro se votaba una modificación a la fórmula por la que se actualizaron los haberes jubilatorios y el alargamiento voluntario de la vida laboral en el sector privado. De esta manera, una empresa privada no puede intimar a iniciar el trámite de jubilación a un empleado o empleada que, aún reuniendo los requisitos de aportes, tenga menos de 70 años de edad.

El sector público

«Fue una ley tan conflictiva que quizás quedó en un plano secundario y puede no cumplirse. Es una posibilidad que pocas personas conocen», intenta encontrar explicación Darío Romano, coordinador del área Trabajo y Producción del Centro de Estudios Metropolitanos (CEM) y agrega que con el acuerdo «se está poniendo el tema en debate y habría que ver qué sucede en el sector público», que no está amparado por esa legislación y representa alrededor del 28 por ciento del trabajo formal en la Argentina.

En diálogo con AM750 Andrés Rodríguez, secretario general del gremio de trabajadores estatales UPCN explicó que, en la medida que sea voluntario y se pueda sostener, no le parece una mala idea a ser debatida: “Hace tiempo que se está discutiendo la extensión de la edad jubilatoria porque hay cuestiones que contemplar: ha crecido la expectativa de vida y se extiende en el tiempo la capacidad de trabajo de hombres y mujeres”, justificó.

Cuello de botella

Uno de los puntos más conflictivos de aumentar la edad jubilatoria es la limitante que implica para la entrada de jóvenes al mercado laboral, sobre todo en un contexto en el que se proyecta un crecimiento moderado con su consecuente impacto en el estancamiento del mercado de trabajo.

«El objeto es mantener personas en condiciones de jubilarse dentro del sistema. Sería una reforma encubierta para aumentar la edad a los 70 años. Y aumentar la edad, que podría ser visto como un beneficio porque se piensa en los viejos, resulta un brutal tapón para los jóvenes que obviamente no van a poder cumplir con su carrera normal,  habitual y administrativa para alcanzar la jubilación», determina el abogado especialista en seguridad social y director del Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social Miguel Fernández Pastor.

La mirada desde el Ministerio de Trabajo es distinta. Consultados por PáginaI12, aseguran que los puestos de trabajo a los que aspiran los jóvenes no son los mismos que dejan las personas en edad de jubilarse. «Los jóvenes aplican a puestos de trabajo con menor experiencia y calificación. Yo bajaría este mito de que si se extiende la edad jubilatoria hay un cuello de botella en el mercado laboral», complementa Romano.

Para Fernández Pastor este argumento no aplica «en un escenario de baja de puestos de trabajo, y en el que el mayor crecimiento de trabajadores es del mercado informal. Si mandas a los jóvenes al mercado informal, los estás mandando a la pobreza. Y cuando mandas a la pobreza a una gran generación de muchachas y muchachos jóvenes esa generación es irrecuperable».

«Es un argumento engañoso decir que diferentes edades ocupan distintos puestos. En puestos administrativos por ejemplo ese argumento no vale», complementa en diálogo con este diario el abogado laboralista Héctor Recalde.

La voluntad

Uno de los términos claves en el acuerdo con el FMI es la voluntariedad. De hecho es sobre ese término en el que descansan la mayoría de los dirigentes sindicales que se pronunciaron al respecto, como el mencionado Rodríguez. Sin embargo, algunos especialistas en el tema entienden que en los hechos no es voluntario, porque el nivel de jubilaciones en el país no resulta atractivo para dejar de ser un o una trabajadora activa.

«El estado de necesidad limita el ejercicio libre de la voluntad«, determina Recalde y agrega que como el haber jubilatorio es muy escaso y en plena crisis económica, los trabajadores necesitan seguir cobrando un sueldo completo. «Y ahí el rol del Estado cobra una fuerza importantísima. Sino bajo ese mismo argumento «voluntariamente» trabajaría 14 horas por día. El rol del Estado es tutelar el cuidado de las y los trabajadores, y en este caso no esta sucediendo», agrega.

Sin embargo Darío Romano repasó los números del mercado laboral desde la reforma del 2017 hasta hoy y asegura que no ha habido un cambio sustancial: «No hubo un crecimiento de la tasa de ocupación en mayores de 65 años que haya sido significativo estadísticamente y que explique que otras franjas hayan perdido empleo. Los números dicen que no hay impacto», asegura.

«Hay que cambiar la mirada, porque los problemas del mercado laboral no hay que pensarlos desde la óptica del sistema previsional sino desde las políticas macroeconómicas productivas que aumenten la torta, el PIB de la Argentina», asegura y agrega que algunas políticas que podrían complementar el aumento de la edad jubilatoria podrían ser subsidiar a empresas para que contraten nuevos trabajadores, «ver la manera de que el aumento de edad pueda generar recursos excedentes para construir políticas de empleo y generar puestos de trabajo formales».

La verdadera reforma

Si bien los efectos de un aumento voluntario de la edad jubilatoria aún no cuentan con precisiones, de acuerdo a Fernández Pastor se trata apenas de un paquete para disimular una verdadera reforma previsional que tiene que ver con no actualizar las moratorias previsionales. 

«A partir de junio vence el último resabio de moratoria que tenemos en Argentina, el mecanismo por el que les permite jubilarse a alrededor del 90 por ciento de los y las trabajadoras que no cuentan con los aportes necesarios», alerta Pastor. El especialista se refiere a las moratorias que comenzaron durante el gobierno de Néstor Kirchner bajo la Ley 25.994, y permitió que 9 de cada 10 mujeres y 7 de cada 10 hombres en edad jubilatoria pero sin los años de servicios con aportes necesarios puedan jubilarse.

«Esa ley se fue renovando y prorrogando con pequeños cambios, el primero a finales de 2015. Durante el macrismo no se actualizó la fecha de corte y la situación actual es que vencen definitivamente en junio. A partir de ahí cada uno se las arregla como puede, y van a quedar muchas personas por fuera», asegura Fernández Pastor.

El gobierno podría realizar una nueva moratoria – incluso hace unas semanas se conoció que se estudia este proyecto-, pero aún no hay novedades y Fernández Pastor no es muy optimista: «Hay que hacerlo ya y es a contramano de lo que se firma con el FMI, porque significa sí o sí un aumento del gasto», resume.

Fuente:Página12

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