Medio Ambiente

Las turberas de permafrost se acercan al punto de inflexión

Los investigadores advierten que las turberas de permafrost de Europa y Siberia occidental están mucho más cerca de un punto de inflexión climático de lo que se creía. Las turberas congeladas de estas zonas almacenan hasta 39.000 millones de toneladas de carbono, el equivalente al doble de lo que almacenan todos los bosques europeos. Un nuevo estudio, dirigido por la Universidad de Leeds, ha utilizado la última generación de modelos climáticos para examinar los posibles climas futuros de estas regiones y el probable impacto en sus turberas de permafrost. Las proyecciones indican que, incluso con los mayores esfuerzos para reducir las emisiones globales de carbono y, por tanto, limitar el calentamiento global, en 2040 los climas del norte de Europa ya no serán lo suficientemente fríos y secos como para mantener el permafrost de turba.

Sin embargo, la adopción de medidas enérgicas para reducir las emisiones podría ayudar a preservar los climas adecuados para las turberas de permafrost en las zonas septentrionales de Siberia occidental, un paisaje que contiene 13.900 millones de toneladas métricas de carbono de turba.
El estudio, publicado en Nature Climate Change, subraya la importancia de las políticas socioeconómicas destinadas a reducir las emisiones y mitigar el cambio climático y su papel en la determinación del ritmo y la extensión del deshielo de las turberas de permafrost.

 

 

Fuente: CICERO – Center for International Climate Research – Oslo

 

¿Cuándo se cruzarán los diferentes niveles de temperatura?
Según MAGICC (modelo climático simple) y las SSP (conjunto de escenarios):
* 1.5°C: ~2030 (casi independiente de la trayectoria de emisiones)
* 2.0°C: ~2049
* 2.5°C: ~2065
* 3.0°C: ~2080 (altamente dependiente de la trayectoria de emisiones)
El autor principal del estudio, Richard Fewster, es investigador de doctorado en la Escuela de Geografía de Leeds. Según dijo: «Examinamos una serie de trayectorias de emisiones futuras. Entre ellas, un escenario de fuerte mitigación del cambio climático, en el que se realizarían esfuerzos a gran escala para frenar las emisiones en todos los sectores, hasta escenarios sin mitigación y escenarios peores. «Nuestra modelización muestra que estos frágiles ecosistemas están en un precipicio y que incluso una mitigación moderada conduce a la pérdida generalizada de climas adecuados para el permafrost de turba a finales de siglo.
«Pero eso no significa que debamos tirar la toalla. El ritmo y el alcance de la pérdida de climas adecuados podrían limitarse, e incluso invertirse parcialmente, mediante políticas de mitigación del cambio climático fuertes».

 

El coautor del estudio, el Dr. Paul Morris, profesor asociado de Biogeociencia en Leeds, dijo: «Enormes reservas de carbono de turba han sido protegidas durante milenios por las condiciones de congelación, pero una vez que esas condiciones se vuelven inadecuadas todo ese carbono almacenado puede perderse muy rápidamente».
«Es probable que la magnitud del cambio climático del siglo XXI desborde cualquier protección que puedan ofrecer las propiedades aislantes de los suelos de turba».
Las grandes cantidades de carbono almacenadas en los suelos de permafrost de las turberas están especialmente amenazadas por el rápido cambio climático del siglo XXI. Cuando el permafrost se descongela, la materia orgánica comienza a descomponerse, liberando gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono y el metano, que aumentan las temperaturas globales y pueden acelerar el cambio climático global.
La coautora del estudio, la Dra. Ruza Ivanovic, profesora asociada de Climatología en Leeds, declaró: «El permafrost de las turberas responde de forma diferente a los cambios climáticos que el permafrost de los suelos minerales debido a las propiedades aislantes de los suelos orgánicos, pero las turberas siguen estando poco representadas en los modelos del sistema terrestre.
«Es de vital importancia que estos ecosistemas se comprendan y se tengan en cuenta a la hora de considerar el impacto del cambio climático en el planeta».
El coautor del estudio, el Dr. Chris Smith, de la Escuela de la Tierra y el Medio Ambiente, dijo: «Es necesario seguir trabajando para profundizar en el conocimiento de estos frágiles ecosistemas.
«La teledetección y las campañas de campo pueden ayudar a mejorar los mapas de la distribución moderna de la turba permafrost en las regiones donde faltan datos de observación. Esto permitiría que futuros estudios de modelización hicieran proyecciones a escala hemisférica».
Fuente: Phys – Imagen de portada: por: IRINA YARINSKAYA (AFP) | Reuters.

El deshielo del permafrost revela armas de cacería enterradas hace 1,700 años 

 

Lanzas, puntas de flecha y escondites de cacerías fueron encontrados como consecuencia del deshielo permafrost noruego.Hace casi 2 milenios, el pico de la montaña Sandgrovskaret, en la actual Noruega, se escogió como un escondite de cacería. Los cazadores esperaban ahí a sus presas, a la asecha. Generalmente, buscaban renos y otros animales cornudos, que les pudieran proveer de la grasa corporal que necesitaban.

Andrea Fischer

1,700 años más tarde, arqueólogos del glaciar encontraron las armas que se utilizaron para las jornadas de cacería, como consecuencia del deshielo del permafrost noruego. Entre ellas, destacaron 5 puntas de flecha hechas de metal, así como «40 persianas de caza construidas en piedra, que hacían a los cazadores ‘invisibles’ para los renos cercanos», según reporta Live Science.
Tácticas de cacería milenarias

 

 

Espen Finstad / Secretsoftheice.com

 

Los hallazgos fueron realizados por el equipo de arqueólogos del Departamento de Patrimonio Cultural de Noruega. El director del Programa de Arqueología Glaciar, Lars Pilø, asegura que estos escondites le permitieron a los cazadores atacar a los renos con, al menos, 10 metros de distancia: Según la datación realizada por el equipo de Pilø, algunas de las armas fueron forjadas entre de los años 300 o 600 a.C.
A pesar del entusiasmo que generó el hallazgo de las armas en el permafrost, los científicos reconocen que es una consecuencia directa de la crisis climática global. Especialmente, por el avance acelerado del deshielo en Noruega que, según las cifras nacionales, incrementó en un 14 % con respecto a décadas pasadas.

Fuente:Blog del Proyecto Lemu

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