Cultura

Kevin Johansen: «Hay canciones que son irrompibles»

Kevin Johansen se muestra relajado y contento. Está sentado en el sillón de su casa de Belgrano en short y remera. A su lado, dos compañeras fieles: la guitarra y su pequeña perrita, que se pone panza arriba para recibir caricias. En el patio de atrás, su hijo Tom Atahualpa juega con amigos del barrio o del colegio. La escena es cotidiana y habitual. Tan frecuente como la creación musical y el oficio de cantor y compositor. Johansen está de estreno y su estado anímico desborda entusiasmo. Hace unos días, lanzó un single de una versión en clave candombera de “Suzanne”, de Leonard Cohen, con la colaboración de su amigo uruguayo Jorge Drexler. Es el segundo adelanto de un disco que tiene casi listo y que fue grabado en los estudios Zorzal, en Montevideo, bajo la producción del músico y productor Juan Campodónico.

El cantautor nacido en Alaska –hijo de madre argentina y padre estadounidense- está preparando un disco con nuevas versiones de sus canciones más representativas y de autores que admira o influyeron en su educación musical. La particularidad es que todas las canciones cuentan con la colaboración de algún artista invitado. En diciembre de 2021 lanzó el primer adelanto: una versión en inglés de su hit “Anoche soñé contigo”, rebautizada “Last night I was dreaming with you”, con la participación de David Byrne. “Fue una especie de milagro”, dice Johansen. “Soy muy pudoroso con mis ídolos. Entonces le escribió Juan (Campodónico). David me conocía y me escribió un mail precioso con el título ‘20 canciones que me gustan’. Y dije ‘¡Este señor me está matando de amor!’. Y me di cuenta que era a un tipo fuera de serie. Con su sello Luaka Bop se nota que es muy curioso naturalmente”.

“A mí me gusta pensarlo como un sentipensante, como un tipo que parece cerebral y lo es, pero que también es muy sensible y permeable. Hace añares venía cantando el estribillo de ‘Anoche soñé contigo’ en inglés, pero nunca me había puesto a laburar la letra. Entonces, era el momento ideal para traducirla. Se la pasé y le encantó. Hizo unos cambios perfectos”, cuenta sobre el proceso de grabación de la canción, que también cuenta con beats, teclados y programaciones de Campodónico y Luciano Supervielle en piano. “Y nos encontramos en Nueva York, porque yo tenía unas fechas allá. Y lo lindo fue que no solo la grabó en un estudio de Manhattan, sino que cuando nos sentimos bien con lo que estábamos haciendo lo invité al show a cantar. Fue muy lindo constatar que el tipo se prestó y la pasó bien. Y el resultado es otra canción, sobre todo por la traducción. Y por la interpretación. Para mí una buena canción siempre es nueva”, resalta.

-¿Y cómo se da la versión de “Suzanne”, de Cohen, con Jorge Drexler?

-Cuando nos juntamos con Jorge tenemos el fetiche de cantar canciones que nos gustan. Entonces, cantamos, por ejemplo, «Starting Over» de Lennon o alguna de Violeta Parra o Daniel Viglietti. El abanico es bilingüe y bicultural. Aunque también entran los temas en portugués. Y “Suzanne” era uno de esos temas que nos gustaban y se dio que cuando empecé a hablar con Juan sobre la idea del disco le empecé a tirar por la cabeza una selección de temas propios y ajenos. Y le dije: «Quiero que sea tu zona de confort». ¡Yo no estoy en contra de la zona de confort! Entonces, de los temas que le gustaban apareció el de Cohen. Y lo de Jorge fue muy fluido. Juan le dio la vueltita en ritmo de candombe, esa cosa rítmica, mezcla de tracción a sangre con máquinas. Junto a Diego Mema tocamos las guitarras y la base está armada por Juan. Cuando vino Jorge, me dijo: «¿No está un poco rápida?». Pero Juan, el productor, se puso firme. Y la bancamos así. Era una métrica difícil, pero salió bien.

-Una osadía candombear a Cohen…

-¡Sí! Hacerlo bailar un poco. Y obviamente era un temón tremendo. A mí me gusta cuando atacás un tema que tiene una estructura tan clara, tan A-B A-B, y a la vez lleno de sutilezas y con una letra tan rica. Me pasó algo parecido con «Modern love» (David Bowie), que había hecho una versión country hace unos años en el disco Bi (2012), y ahí comprobás que hay canciones irrompibles. La estructura está tan clara que la podés llevar a otro género y sobrevive, subsiste la composición.

-¿Y qué tan importante fue Cohen para vos?

-Llegó de una manera muy cómica Cohen. A fines de los ochenta, cuando yo todavía estaba buscando mi esencia y cantaba agudo tratando de emular a Sting, alguna que otra amiga o amigo me preguntaba si no había escuchado a Cohen. Ya había escuchado a Tom Waits y a Barry White, por supuesto, la referencia de una gran vozarrona grave estaba, pero no había escuchado a Leonard Cohen. Entonces, entró la impronta y esa mezcla que me gustó: una especie de cosa sombría y a la vez irónica. Maneja una oscuridad luminosa. Sobre todo me interesó esa impronta vocal y atrevida en la lírica, de desmenuzar la canción y atravesarla con poesía real. Aunque no creo que sea condición sine qua non para escribir una buena canción ser un intelectual, para nada. Sino estar conectado con uno mismo y con el entorno. Estuvo bueno, porque en los ochenta empecé a encontrar mi voz y a bajar el tono. Los ochentas eran muy para afuera, eran unos pocos los que se animaban a lo íntimo.

Un disco en puerta

El mes que viene, si todo sale como lo planeado, lanzará una canción en dupla con la mexicana Natalia Lafourcade. Se trata de una versión de “Tú ve”, canción de amor que integra su disco anterior, Algo ritmos (2019). Y es muy probable también que el disco nuevo lleve el nombre de la canción: Tú ve. “Estuvimos el mes pasado con ella en México. Tiene una impronta tan dulce. Escuchar esta canción desde una mujer es hermoso. Ella eligió la canción”, cuenta Johansen sobre la cantante y compositora mexicana. “Lo pensé un poco en las canciones, tanto propias como ajenas, porque cuando el hecho creativo se concreta es una forma de liberar, como que la obra ya no es tuya sino del aire. Por eso me gusta ‘Tú ve’ como idea de concepto del disco”, dice el músico.

El disco nuevo abraza un repertorio de canciones que definen el mapa sonoro de Johansen. Además de canciones propias, hay obras de artistas de Estados Unidos, Brasil, Chile y Uruguay. “Hicimos una versión de ‘El tungue le’, de Eduardo Mateo, con el Negro Rada”, espoilea el cantautor. “Y Rubén me dijo que nunca había cantado con Mateo esa canción. Fue interesante saber eso, porque fue una primera vez también para él cantarla”. Su hija Miranda -cuyo proyecto artístico es Wiranda Johansen– canta con él «Perfect day», de Lou Reed, en versión zamba. También hay una versión de «A Little Respect», de Erasure, “un himno irrompible que está muy vigente”, lo define. Y una versión de «Oração ao tempo», de Caetano Veloso, traducida al castellano.

«’El cielo’ (‘Heaven’) es un tema de Talking Heads, que quedó muy bien y a David le encantó la traducción. Fue una forma de retribuirle la gentileza”, apunta Johansen sobre otro de los temas que se escuchará en el disco, que podría salir completo en mayo o junio. “También hago ‘16 toneladas’ (‘Sixteen tons’), que es casi un manifiesto comunista de 1949. Y una versión de ‘El albertío’, de Violeta Parra. En ‘Desde que te perdí’ me gustaría invitar a Kiko Veneno y a Rozalén. Y estamos viendo un feat sorpresa para ‘Down with my baby’”, dice. “Fue muy lindo ir a grabar a Montevideo. Fue un proceso muy relajado, iba cada dos o tres meses. El jueves pasado volví de estar ahí metido en Zorzal Estudio, en la calle Magallanes. Tenía una linda rutina. Porque iba del centro de la ciudad vieja, caminando por la rambla, la distancia perfecta para airearte, pensar y terminar la jornada también caminando”.

«Hay ganas de editarlo en vinilo, más allá de las plataformas”, adelante Johansen sobre el disco nuevo. “El otro día hablábamos con Campodónico. Él empezaba a pensar en una lista de temas, con un orden. Y yo le pregunté, inocente pero no tan inocentemente: ‘¿Vos todavía pensás en una lista? ¿No te parece que es medio generacional nuestro eso?’. Y fue interesante, porque él decía que sí, pero que hay gente joven que también piensa en escuchar todavía un disco de ‘pe a pa’ y que él prefiere pensarlo así. Que la gente va a escuchar el tema uno, después el dos y el tres. Para mí son contados los casos que hoy por hoy escuchan un disco entero”, entiende. “Se ha vuelto un poco a la cosa conceptual. Lo que sí cambia es la escucha. El algoritmo bendito te marca cuáles son los temas más escuchados, entonces ya la plataforma te baja línea de que la lista es así y quizás no respeta a la lista original”.

-De todos modos, se sigue pensando en un disco como un conjunto de canciones en un momento determinado.

-Una foto en ese momento, sí. A su vez, si pensás en los años ’60, cuando existía el lado A y el B, existía el single. Eran dos lados. Y después si te gustaba mucho te comprabas el álbum. A Juan yo le decía que he perdido un poco esa noción de si un tema pertenece o no a lo que vas a sacar después. En pandemia saqué un tema en inglés sobre los años 20, «The Available 20’s”, y después saqué una canción con David Lebón «Todo esto», y era una cosa puntual grabada para el momento, no sé si eran para pertenecer a un disco entero… y eso me parece que también está bueno, es como una fotito que te gustó.

-¿Y qué sentís que le aporta Juan Campodónico a la producción?

 

-Es uno de esos tipos con los cuales siempre nos cruzábamos y yo pensaba «con él sí me gustaría trabajar». Nunca había trabajado con él. Estuvo bueno, porque él ya había trabajado con Jorge Drexler en varias ocasiones -en discos como Frontera (1999), Sea (2001), Eco (2004) y 12 segundos de oscuridad (2006)-. Yo digo en broma que Juan tiene dos cosas que yo no tengo: una elegancia no forzada y criterio. ¿Qué más se puede pedir? Este proyecto va a involucrar esa mezcla de máquinas con tracción a sangre. Ojalá podamos armar un trío o cuarteto, algo más minimalista, al momento de presentarlo en vivo.

(Imagen: Sandra Cartasso)

 

Volver a Chile

Después de un largo tiempo, Johansen realizará una gira por Chile, uno de los países en los que juega de local y tiene miles de oídos bien predispuestos para su canción. Admirador de Violeta Parra, el músico nacido en Alaska iniciará en este fin de marzo una extensa gira que incluirá actuaciones en Viña del Mar, Coquimbo, Temuco, Puerto Varas, Santiago, Talca, Los Andes, Concepción, Arica y Puente Alto. Será, esta vez, a guitarra y voz, en formato íntimo y en plan cantautor. “Lo llamamos el Vecino Tour. Ya había ido a España, Colombia y Estados Unidos el año pasado con este formato. Ir para Chile con el Vecino Tour está bueno porque involucra varias regiones y en el final de la gira tocamos en Santiago”, cuenta Johansen. La idea es presentar un repertorio con sus canciones más conocidas y algunas reversiones de otros autores.

-¿Y lo de la guitarra sola tiene que ver con una cuestión estética, pandémica, económica o todo eso?

-Sí, creo que muchos artistas forzadamente tuvimos que volver un poco a las fuentes, no podíamos presentarnos con banda por todo lo que involucraba mover un equipo de gente; entonces fue una alternativa y en mi caso fue muy natural. Hacía mucho que no tocaba solo porque me gusta mucho tocar con músicos. Pero también fue un buen ejercicio para mí.

-Y regresar a Chile en un contexto político con aires nuevos tras la asunción de Gabriel Boric, ¿tiene un condimento especial?

-Es increíble lo de Chile. Mirá que tenemos países bipolares, pero país más bipolar que Chile, pocos. Estuve en la asunción de Michelle Bachelet y me acuerdo la alegría y el asombro que tuve al saber que ella era hija de un general asesinado por Pinochet. Y ella asumió sin ánimos de venganza, sino tratando de repartir mejor las cosas, como lo que está proponiendo Gabriel Boric ahora. Ver que en Chile asoma una figura tan joven es impresionante y llamativo. Ojalá que le vaya muy bien en esa intención de repartir mejor las cosas y sobre todo en estos países que tenemos que son tan polarizados.

Fuente:Página12

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