Medio Ambiente

Las petroleras de EE.UU. usan la guerra de Ucrania para desinformar y atacar las políticas climáticas

Achacan la crisis energética a las políticas medioambientales de Joe Biden y buscan un nuevo marco legal que les permita explotar más yacimientos de combustibles fósiles: Los lobbies estadounidenses del petróleo y el gas se movilizaron de forma significativa tras la invasión rusa de Ucrania, el pasado 24 de febrero. Su objetivo era imponer una nueva agenda política en favor de los combustibles fósiles. Así lo afirma un estudio del think tank londinense InfluenceMap. Esta presión se articuló a través de las redes sociales, los medios de comunicación tradicionales, apariciones públicas, reuniones con inversores e interacciones directas con legisladores estadounidenses. ¿El objetivo? Cambiar la narrativa a su favor y achacar el alza en los precios de los combustibles a las políticas climáticas del presidente estadounidense, Joe Biden, y no tanto a la guerra de Ucrania.

Un claro ejemplo de este tipo de acciones (como destaca la periodista Amy Westervelt en The Intercept) fue la intervención de Mike Sommers, presidente del Instituto Estadounidense del Petróleo (API, por su siglas en inglés), en la cadena CNBC. «Hay muchos factores que explican por qué los precios de la energía están subiendo», decía. «Pero, sin duda, uno de los factores clave es que la administración Biden ha hecho un esfuerzo por reducir la producción en Estados Unidos. Una de sus primeras decisiones fue cortar el oleoducto Keystone XL. Después prohibió el arrendamiento de tierras federales y la aprobación de permisos [para hacer nuevas prospecciones petrolíferas]. Y finalmente cortó el acceso al ANWR». El espacio al que Sommers se refiere por sus siglas es el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico, situado en Alaska. «No podemos permitir que Estados Unidos siga el mismo camino de Europa», apostilló en referencia al plan de la Unión Europea para impulsar las energías renovables.
En esta misma línea, InfluenceMap detectó un aumento en el número de anuncios que el API colocó en Facebook antes y después del ataque ruso a Ucrania. La publicidad, que recibió 20 millones de visitas, replicaba la misma retórica exhibida por Sommers: hablaba de «energía estadounidense» y de «independencia energética». En el primer trimestre de 2021 el API publicó 67 anuncios con un mensaje similar en Facebook. En el mismo periodo de este año fueron 761.Ejemplos de la patriótica publicidad colocada por la API en Facebook en favor de los combustibles fósiles.
Amparándose en este concepto de seguridad energética, los grupos de presión piden que se les permita extraer más combustibles fósiles, lo que acabaría haciendo descender su precio para toda la población. Además, relacionan ese aumento deseado con la necesaria producción de más gas natural licuado (GNL) como una solución limpia para los países aliados europeos. Bruselas y Washington ya han cerrado acuerdos al respecto: parte del gas ruso que no llega a Europa por medio de los gasoductos lo hará a bordo de buques metaneros norteamericanos.
«El sector petrolero se ha movilizado rápidamente alrededor de la guerra de Ucrania y los altos precios del gas para promocionar la necesidad de más ‘energía americana’, a menudo deslizando afirmaciones potencialmente engañosas o cuestionables», asegura Faye Holder, una de las gerentes del proyecto InfluenceMap.
Una clase empresarial y política en pie de guerra (cultural)
El informe de este think tank también analizó las declaraciones de ejecutivos de empresas como ConocoPhillips, Chevron o la American Gas Association, y en ellas culpaban igualmente a las políticas climáticas del alza de los precios. El servicio de verificación de datos de la agencia AFP ha desmentido afirmaciones del mismo tipo difundidas en Facebook.
En definitiva, ¿qué piden las empresas energéticas y sus cabilderos? Presentar el petróleo americano como garante de la libertad, perforar más pozos y desacreditar las leyes encaminadas a reducir la emisión de gases de efecto invernadero, como la restricción del gas en los edificios de nueva construcción en Nueva York o las ayudas a la compra de vehículos eléctricos en Virginia.
Estas maniobras del sector energético estadounidense para explotar más yacimientos y para desacreditar las políticas climáticas no son nuevas, explica Faye Holder. «Lo que ha cambiado es su intensidad», añade. Estos mensajes cuentan además con poderosos amplificadores en medios conservadores como Breitbart News o Fox News y en políticos republicanos como los senadores Ted Cruz y Marsha Blackburn (ambos conocidos defensores de la libre circulación de armas de fuego y firmes opositores al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo). Como indica Amy Westervelt en su artículo, después de una década de greenwashing, la industria de los combustibles fósiles ha decidido «entrar de lleno en la guerra cultural».

Fuente:Blog del Proyecto Lemu

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