Política

La tensión entre el oficialismo y la oposición se trasladó al Senado

Por primera vez desde que el fiscal Diego Luciani pidió los 12 años de prisión contra Cristina Fernández de Kirchner, oficialismo y oposición se cruzaron en el Congreso en una sesión que tenía como objetivo tratar un puñado de proyectos económicos. Las dos iniciativas principales – la Ley de promoción de inversiones a la industria automotriz y la de fomento a la bio y nanotecnología – fueron convertidas en ley con comodidad, pero fue la (extensa) previa de chicanas en torno a la causa Vialidad la verdadera protagonista de la sesión. Durante más de cuatro horas, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio se sacaron las ganas de denunciarse y acusarse mutuamente por todos los coletazos de la causa contra CFK: el operativo policial que el gobierno porteño desplegó en el domicilio de la vicepresidenta, las manifestaciones en su apoyo, la represión, la puesta en duda de la autonomía porteña y las declaraciones de Alberto Fernández sobre la muerte de Alberto Nisman.

«Me voy a tomar un tecito tranquilizante antes de que arranque», ironizó una senadora del FdT, minutos antes del comienzo de la sesión. La escalada de tensiones entre oficialismo y oposición en la última semana había caldeado fuertemente el clima en el Senado, al punto que el principal desafío del bloque oficialista para la sesión había girado más en torno a buscar la forma de encausar los inevitables cruces que se producirían que a la aprobación de los proyectos (todos de consenso). El clima previo, sin embargo, terminó siendo más bien distendido, con chistes de un lado y del otro sobre la «guerra» que se avecinaba: «Nos vamos a pelear un poco y después votaremos todo juntos», se sonreía otro senador oficialista. Cristina Fernández de Kirchner, foco de los dardos que se vendrían, presidió el comienzo de la sesión, que arrancó a las 14.30, y cuando llegó el momento de las cuestiones de privilegio se retiró del recinto.

El show

«Pidieron un año de condena por cada año de gobierno kirchnerista. La derecha está acostumbrada a este tipo de símbolos. Arrasaron siempre atacando a los líderes populares porque son el símbolo de esas mayorías populares. Lo hicieron con Yrigoyen, con los Perón y ahora con los Kirchner. No quieren que nazcan más Cristinas», comenzó Martín Doñate, marcando el camino que seguirían las cuestiones de privilegio del FdT: la denuncia contra la persecución judicial a CFK y su intento de proscripción. «Nosotros los peronistas estamos acostumbrados a la persecución, a la cárcel, a la desaparición de nuestros compañeros, y, por consiguiente, todo lo que tengamos que soportar nos fortalece. Es el alma del peronismo, lo lamento por ustedes que nunca van a tener eso», sostuvo Antonio Rodas, quien le «agradeció» a JxC por haber ayudado a unificar al FdT con sus ataques a la vice. Hace varios meses que, debido a cuestiones de Salud, Rodas no hablaba en el recinto y sus palabras fueron fuertemente aplaudidas por sus compañeros de bloque.

JxC, por su parte, cargó la artillería contra la «impunidad» de CFK y, de paso, aprovechó para defender el operativo policial en el domicilio que la vicepresidenta que terminó en represión. «Los tiempos de impunidad se están terminando, entiendo que los ponga nerviosos. Nos merecemos dirigentes que no se crean semidioses», sostuvo Carolina Losada, quien luego presidió la sesión ante la ausencia de CFK y Claudia Ledesma Abdala. Martín Lousteau (UCR), mientras tanto, acusó a CFK de instalar «falsedades» con sus comentarios respecto a la autonomía porteña: «Cuando se introducen estas falsedades es solamente para distraer la atención del pésimo desempeño de este Gobierno», acusó.

Luego, les senadores se propusieron tratar cuatro proyectos de declaración: dos del FdT, referidos al accionar el accionar de la policía porteña en la represión del sábado, y dos de JxC, referidos a las declaraciones de Alberto Fernández en TN en las que se refirió a Diego Luciani y Alberto Nisman. Ninguna tenía posibilidades de ser aprobada, pero el objetivo era habilitar una «tierra liberada» para que todes les senadores pudieran decirse lo que quisieran. «Han entrado en una competencia muy dura para la democracia: quieren ver quién es mas gorila. Quién nos difama más, quién nos acusa más», cuestionó Oscar Parrilli, mano derecha de CFK en el Senado. «Nunca vi tanto odio gorila entre compañeros del Poder Legislativo», sumó Juliana Di Tullio, quien acusó a la Justicia de haber puesto «otra vez» al peronismo «en el banquillo de los acusados». «Les quiero decir que patearon el hormiguero del peronismo y, cuando lo hicieron, millones de hormigas salieron a mostrar el amor que le tienen a la vicepresidenta. Les guste o no», remarcó.

«Lo que pretenden con esto es tapar la enorme inoperancia que tienen para gobernar», le respondió el titular del bloque radical, Luis Naidenoff, y chicaneó: «¿Les parece nacional y popular un aguante en Recoleta?». Anabel Fernández Sagasti recogió el guante: «Me acabo de enterar que el peronismo no puede ir a Recoleta», ironizó. Guadalupe Tagliaferri, mientras tanto, acusó al kirchnerismo de haber realizado un «montaje teatral» en la esquina de la casa de la vicepresidenta y acusó al oficialismo de alentar «discursos de odio y amenazas»: «Me gustaría que me explicaran a que se refieren cuando dicen ‘qué quilombo se va a armar'».

El encargado de cerrar las casi cinco horas de show fue el titular del interbloque oficialista, José Mayans: «Es el tiempo de la expiación. Algunas religiones utilizan a un chivo como descargo de todas las culpas y lo abandonan en el desierto para que las culpas mueran con el animal y ellos se queden sin pecado», comenzó, describiendo así la existencia de una expiación «mediática y política» que buscaba «tirarle toda la culpa al populismo y a sus líderes. «Y todo para que ustedes puedan quedarse sin ningún tipo de responsabilidad con lo que han hecho con el país», les recriminó a JxC.

Los proyectos

Finalizado el festival de chicanas, oficialismo y oposición se apuraron a despachar los proyectos de ley que los habían convocado. Tanto la Promoción de Inversiones para la Industria Automotriz como el Régimen de Promoción de la Bio y Nanotecnología – dos iniciativas que tenían media sanción de Diputados y que Sergio Massa había pedido aprobar – se convirtieron en ley por unanimidad. «Esta es una prórroga muy esperada que amplia el régimen por 12 años y da certidumbre también al sector para todo lo que es el desarrollo y la investigación», destacó Silvina García Larraburu (FdT) sobre el proyecto de Bio y Nanotecnología, que prorroga un régimen de incentivos fiscales para el sector. El ministro de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, estuvo presente durante la votación, la cual terminó con 57 votos a favor.

Luego, fue el turno de la sanción del proyecto de inversiones para la industria automotriz, que fue aprobado con 56 votos a favor. «Celebro que tengamos un país que se industrialice, que se diversifique, que no solamente esté atendiendo como posibilidades de exportación la economía primaria, sino que todos los rubros tengan la posibilidad de exportar», sostuvo Marcelo Lewandowski (FdT) sobre la iniciativa que establece varios incentivos fiscales (como devolución anticipada del IVA) para promover las inversiones en el sector.

Por último, les senadores aprobaron también el pliego de Daniel Scioli como embajador de Brasil, así como también le dieron curso a una cincuentena de pliegos judiciales.

Fuente:Página12

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