Política

Atentado a Cristina Kirchner: La jueza Capuchetti detuvo a la novia de Sabag

El juzgado de María Eugenia Capuchetti evaluaba anoche la hipótesis de que Fernando Sabag no actuó solo, sino como parte del grupito que lo rodeaba. En ese marco, decidió la detención de Brenda Uliarte, la novia de Sabag, que además convivía con él. La joven quedó detenida a las 22.35 en la estación Palermo del tren San Martín por agentes del Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA). El sentido de la declaración de Mario Borgarelli, un belicoso amigo del atacante, fue que Sabag “es el boludo del grupo. Hace cosas por hacerse notar. Sí, sí, lo creo capaz”, dijo Borgarelli en el juzgado. Pero la magistrada y el fiscal Carlos Rívolo piensan que quienes rodeaban a Sabag no fueron ajenos a lo que ocurrió e incluso está la versión de que alguno del grupo aparece en la zona de Juncal y Uruguay. Para esclarecer lo que hubo detrás de la tentativa de asesinato, el celular es una de las claves. Una parte de los peritos de las fuerzas de seguridad dicen que la información no se va a poder recuperar y otra parte dice que sí. Tal vez no toda la información, en especial podrían no recuperarse los audios pero sí las llamadas de Telegram, un sistema que Sabag utilizaba. Página/12 adelantó el sábado al anochecer, en exclusiva, que la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) puso en un acta que el Samsung A50 le llegó en un sobre abierto y con el aparato encendido en modo avión y que cuando se puso en el sistema UFED para desencriptar el aparato, apareció una leyenda que significa “teléfono reseteado de fábrica”. O sea, que el celular estaba vacío. Lo publicado por este diario provocó auténtica conmoción.

Grupito

La jueza estableció a las 18 de este domingo el secreto de sumario. Síntoma de que se estaban por producir noticias de importancia: la versión indicaba que Capuchetti ordenó la citación de Brenda, la novia y conviviente de Sabag, tal como finalmente ocurrió.

La hipótesis no es que en la tentativa de asesinato participó una gran organización, pero sí ese pequeño grupo de personas que exponían su odio al peronismo, al kirchnerismo, a los planes sociales, todo mezclado con elementos de neonazismo.

El ataque contra la vicepresidenta tiene ingredientes de improvisación asombrosos: un tirador que no movió bien hacia atrás la corredera y por eso la bala no se ubicó en la recámara; la pistola es de los años 60 y perteneció a un vecino de Sabag, los proyectiles se compraron en 1999. O sea, el grupo no era sofisticado, pero no se descarta que “le hayan llenado al cabeza al boludo al que le hacían bullying”, describieron los investigadores.

Un punto importante es que la jueza y el fiscal necesitan acceder cuanto antes a los celulares de todos los que tenían relación con Tedi, como lo llamaban. Es que hay que averiguar si el aparato secuestrado es el único que usaba y cuáles eran los intercambios.

Polémicas

Desde que este diario adelantó que el celular estaba vacío, la cuestión derivó en fuertes polémicas. La jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Carlos Rívolo llamaron a declarar a todos los que intervinieron en las pericias:

*Camila Dafne Seren, de la PSA, dio a entender que pudo haber un mal procedimiento. Es decir que al someter el aparato al software UFED, sin la contraseña, el celular borró todo el contenido.

*La PSA por supuesto deslindó responsabilidades porque planteó que el Samsung llegó en un sobre abierto y con el aparato encendido en modo avión.

*La Policía Federal hizo el primer intento con un dispositivo UFED el mismo jueves a la noche, pero no pudo acceder. Los intentos, sin la contraseña, o el ingreso muy masivo con el UFED tal vez produjeron el reseteo del celular. La PSA habla de “procedimientos equivocados”.

*El juzgado argumenta que después del intento de extraer el contenido del celular, tarea que hizo la Federal en el propio juzgado, Capuchetti mandó el aparato en un sobre abierto porque -según sostiene- en ningún momento salió de manos de personal de confianza de la jueza. Sin embargo, el secretario, que iba en el auto hacia la PSA en Ezeiza, se bajó en el camino y a las 11 de la noche el aparato llegó en manos de la cabo Priscilla Antonela Santillán, custodia de Capuchetti. O sea, fue un traslado irregular, sobre todo teniendo en cuenta la importancia de ese celular.

*Tampoco el Ministerio Público dispuso de un perito que estuviera encima de todo lo que se hiciera.

Pérdidas

La opinión sobre las consecuencias del mal manejo del aparato están divididas.

*Se recuperó la tarjeta de memoria marca Sandisk y la tarjeta SIM con logotipo de Movistar. De allí sale información, sobre todo de llamadas entrantes y salientes y algunas imágenes.

*De las empresas prestadoras sale también información sobre llamadas entrantes y salientes y, en especial, de la localización del celular en cada caso. Esto es clave: permitiría saber dónde estuvo Sabag en los días anteriores.

*Si se cuenta con los celulares del resto de los integrantes del grupito, se sabrá si estuvieron juntos y dónde estuvieron.

*No está claro si se va a recuperar lo que hoy es decisivo: los mensajes y llamadas de Whatsapp y Telegram. Esta última plataforma era la que Sabag solía utilizar.

En síntesis, como anticipó Página/12, la prueba del celular está en peligro.

CFK

La vicepresidenta ya decidió que se presentará como querellante para proponer medidas e intervenir en las pericias. Al cierre de esta edición no había decidido quién la va a representar, pero se mencionaba la posibilidad de que intervenga en su nombre un grupo de letrados, no uno solo. La idea es que sean penalistas.

Pasos

En el juzgado siguen mirando las cámaras de toda la zona cercana a la vivienda de CFK. Según habría señalado Capuchetti se ve a otro o a otros integrantes del grupo en la zona. La magistrada secuestró este domingo el celular de Borgarelli y habrá que ver si surgen datos de ese aparato. Hay un hecho real: tuvieron tres días para borrar la información. Lo mismo ocurre con la novia, Brenda. Públicamente dijo que estaba sorprendida, que no sabía que Sabag tenía un arma y que nunca vio las 100 balas guardadas en el departamento en el que convivían. Parece difícil de creer: por eso la citan. La chica es una verdadera incógnita y el grupito también.

Fuente:Página12

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