Opinión

Una visión realista y esperanzadora sobre el cambio climático

No es bueno el mensaje poco esperanzador y fatalista que damos a nuestros niños y jóvenes sobre el planeta que le dejamos.

Por:Oscar Eduardo Melo
Recibimos a diario noticias sobre el cambio climático, adjudicándole diversos efectos negativos sobre el planeta, es así como nos enteramos también de los grandes esfuerzos que se hacen para detenerlo. Me pregunto: ¿no será momento de pensar en cómo evitar los daños producidos por el cambio climático en lugar de pensar en detenerlo? Quiero decir prevenir los efectos y adaptarnos al cambio.

No es la intención de esta nota desmentir ni darle veracidad a la existencia de un cambio en el clima de la Tierra. Sí, cuestiono enfáticamente las causales, que con frecuencia se presentan como certezas. Públicamente se asegura que somos los humanos los que producimos el cambio y en consecuencia lo podríamos detener los humanos, revirtiendo comportamientos y reduciendo emisiones de gases de efecto invernadero.

Creo que esta seguridad manifiesta es poco veraz e irresponsable. Nadie nos puede asegurar que este cambio sea reversible.

ADAPTARSE AL CAMBIO
Buena parte de los esfuerzos y recursos deberían aplicarse a la adaptación de la humanidad al cambio. Al menos, eso es lo que demuestra la historia: las plantas, los animales, los humanoides y las poblaciones humanas que no se adaptaron a los cambios climáticos se extinguieron.

Las especies con intervalos generacionales más largos están más limitadas para alcanzar la adaptación genética al cambio, estas y las que tienen dificultades para migrar lo sufren en mayor medida, es por esta razón que las civilizaciones más afectadas por los cambios del clima fueron las más establecidas, aquellas que estaban más aferradas al lugar o a su actividad, así los agricultores y pobladores urbanos sufrieron más los cambios que los nómades, porque estos migraban según sus necesidades y conveniencias.

Las poblaciones humanas actuales tenemos intervalos generacionales largos y estamos muy urbanizados, en consecuencia estamos en alto riesgo, debemos utilizar a fondo nuestra inteligencia y predisponernos al cambio.

El clima de la Tierra está en continua evolución, permitiéndonos asegurar que si algo es cambiante en este planeta, eso es el clima. Las causas de los cambios climáticos ocurridos a lo largo de la historia han sido diversas y las más recientes, últimos 5.000 años, se conocen con mucha precisión.

Las causas han sido variadas: meteoritos, nubes de polvo, cambio en la inclinación del eje terráqueo, y por lo que sabemos hasta ahora, los humanos nunca tuvimos ninguna influencia en las variaciones climáticas, nunca fuimos protagonistas, sino una más de las tantas especies afectadas por los mismos.

Solo para describir algunos ejemplos podemos recordar que la cuna de la civilización occidental está en la Mesopotamia asiática, la cual fue favorecida por un clima benigno, cálido y húmedo 3.000 años antes de Cristo. La región venia de un período frio y seco y el cambio permitió el desarrollo agrícola y la fundación de importantes ciudades entre los ríos Tigris y Éufrates.

Contemporáneamente se unificaba Egipto recibiendo los pueblos nómades que migraban del Sahara, dado que el clima en el norte de África estaba cambiando y el área lentamente pasaba de ser húmeda y boscosa a desértica, tal como lo conocemos hoy, ese cambio en el clima provocó el final de esos imperios.

Se denominó período cálido romano, al ocurrido, desde el 400 AC hasta los 400 DC, durante ese periodo el clima europeo fue cálido y húmedo, permitiendo buenas cosechas y crecimiento, luego inició un período frío y seco, que determinó que los pueblos Barbaros avanzaran hacia el sur en busca de mejores condiciones climáticas, favoreciendo de esta manera el final del Imperio Romano, este período frio llegó hasta el 1.000 DC y caracterizó a buena parte de la edad Media.
Recibimos a diario noticias sobre el cambio climático, adjudicándole diversos efectos negativos sobre el planeta, es así como nos enteramos también de los grandes esfuerzos que se hacen para detenerlo. Me pregunto: ¿no será momento de pensar en cómo evitar los daños producidos por el cambio climático en lugar de pensar en detenerlo? Quiero decir prevenir los efectos y adaptarnos al cambio.

No es la intención de esta nota desmentir ni darle veracidad a la existencia de un cambio en el clima de la Tierra. Sí, cuestiono enfáticamente las causales, que con frecuencia se presentan como certezas. Públicamente se asegura que somos los humanos los que producimos el cambio y en consecuencia lo podríamos detener los humanos, revirtiendo comportamientos y reduciendo emisiones de gases de efecto invernadero.

Creo que esta seguridad manifiesta es poco veraz e irresponsable. Nadie nos puede asegurar que este cambio sea reversible.

ADAPTARSE AL CAMBIO
Buena parte de los esfuerzos y recursos deberían aplicarse a la adaptación de la humanidad al cambio. Al menos, eso es lo que demuestra la historia: las plantas, los animales, los humanoides y las poblaciones humanas que no se adaptaron a los cambios climáticos se extinguieron.

Las especies con intervalos generacionales más largos están más limitadas para alcanzar la adaptación genética al cambio, estas y las que tienen dificultades para migrar lo sufren en mayor medida, es por esta razón que las civilizaciones más afectadas por los cambios del clima fueron las más establecidas, aquellas que estaban más aferradas al lugar o a su actividad, así los agricultores y pobladores urbanos sufrieron más los cambios que los nómades, porque estos migraban según sus necesidades y conveniencias.

Las poblaciones humanas actuales tenemos intervalos generacionales largos y estamos muy urbanizados, en consecuencia estamos en alto riesgo, debemos utilizar a fondo nuestra inteligencia y predisponernos al cambio.

El clima de la Tierra está en continua evolución, permitiéndonos asegurar que si algo es cambiante en este planeta, eso es el clima. Las causas de los cambios climáticos ocurridos a lo largo de la historia han sido diversas y las más recientes, últimos 5.000 años, se conocen con mucha precisión.

Las causas han sido variadas: meteoritos, nubes de polvo, cambio en la inclinación del eje terráqueo, y por lo que sabemos hasta ahora, los humanos nunca tuvimos ninguna influencia en las variaciones climáticas, nunca fuimos protagonistas, sino una más de las tantas especies afectadas por los mismos.

Solo para describir algunos ejemplos podemos recordar que la cuna de la civilización occidental está en la Mesopotamia asiática, la cual fue favorecida por un clima benigno, cálido y húmedo 3.000 años antes de Cristo. La región venia de un período frio y seco y el cambio permitió el desarrollo agrícola y la fundación de importantes ciudades entre los ríos Tigris y Éufrates.

Contemporáneamente se unificaba Egipto recibiendo los pueblos nómades que migraban del Sahara, dado que el clima en el norte de África estaba cambiando y el área lentamente pasaba de ser húmeda y boscosa a desértica, tal como lo conocemos hoy, ese cambio en el clima provocó el final de esos imperios.

Se denominó período cálido romano, al ocurrido, desde el 400 AC hasta los 400 DC, durante ese periodo el clima europeo fue cálido y húmedo, permitiendo buenas cosechas y crecimiento, luego inició un período frío y seco, que determinó que los pueblos Barbaros avanzaran hacia el sur en busca de mejores condiciones climáticas, favoreciendo de esta manera el final del Imperio Romano, este período frio llegó hasta el 1.000 DC y caracterizó a buena parte de la edad Media.

CONTRA EL MENSAJE FATALISTA
Podríamos citar muchos ejemplos más, pero hay seguridad de que el clima ha sido un protagonista primordial en nuestra historia. Sus variaciones generaron sequías, hambrunas, enfermedades, bonanzas y crecimiento. Fue y sigue siendo condicionante de la supervivencia de especies, vegetales, animales, e inclusive de civilizaciones humanas.

Podríamos seguir enumerando los cambios climáticos aún más recientes y su importancia, pero no es la finalidad de este trabajo. Su verdadero objetivo es alertar y asegurar que el clima siempre cambió y seguirá cambiando y que solo sobrevivieron aquellos que se adaptaron a las nuevas condiciones.

Es bien conocido que a lo largo de la historia muchísimas especies de vegetales, animales y humanos se extinguieron. También se sabe que algunas especies están en peligro de extinción y que otras nuevas aparecen. Podemos estar seguros que la continuidad de las especies depende de su adaptación a los cambios ambientales y climáticos. Los humanos no somos la excepción, para perdurar es necesario predecir hacia dónde va el cambio y adelantarnos en la búsqueda de adaptación.

No es bueno el mensaje poco esperanzador y fatalista que damos a nuestros niños y jóvenes sobre el planeta que le dejamos. Si bien debemos hacer más esfuerzos para no contaminar el agua y la tierra, para cuidar y preservar la productividad de nuestros suelos, eso ayudará para que un mejor futuro les sea posible, pero debemos tener claro que no nos será posible modificar el clima.

Un buen mensaje sería que no teman, que no sean simplemente optimistas pero que tengan esperanzas en su futuro, porque el esperanzado sabe que es posible y que si ponen predisposición, inteligencia y trabajo, la adaptación a lo que les toque será posible.

Fuente:La voz

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